Lindomar Reges Furtado, brasileño, de 46 años de edad, fue condenado por un Tribunal Federal del estado de Rio de Janeiro en el marco de la operación Turf de la Policía Federal (PF).
Lindomar fue sentenciado por los hechos de tráfico internacional de drogas, pertenencia a organización criminal y lavado de dinero.
“Según las investigaciones, la banda envió 6,68 toneladas de cocaína a Europa y África en 14 envíos distintos entre diciembre de 2020 y febrero de 2022. Otros dos intentos de enviar la droga fracasaron porque la mercancía fue incautada”, dice una publicación de Globo de Brasil.
“Los delincuentes emplearon una estrategia audaz. Primero, sustrajeron un contenedor sellado con mercancía legalmente obtenida del puerto de Rio, sin el conocimiento de las navieras. El contenedor fue llevado a almacenes, ubicados en su mayoría dentro de favelas controladas por narcotraficantes. Allí, los delincuentes reemplazaron parte de la carga con drogas. Luego, el contenedor fue devuelto al puerto, donde fue cargado en barcos con destino a Europa y África”, añade el reporte periodístico.
El portal informativo explica que Lindomar no declaró en el juicio y también trascribe el argumento del Tribunal Federal que dice que “todas las pruebas recabadas en el caso demuestran que Lindomar R. Furtado, junto con Cristiano Córdova Nascimento, era el líder de una organización criminal dedicada al tráfico transnacional de cocaína. Como tal, era responsable de negociar con proveedores de drogas en Sudamérica y con compradores, principalmente radicados en Dubái.
Estas actividades también le otorgaban preeminencia en la administración de los recursos financieros del grupo, que se depositaban en cuentas bancarias en el extranjero y posteriormente, al menos en parte, se introducían de contrabando en Brasil”.
La cocaína que Lindomar y su grupo enviaban desde el puerto de Rio de Janeiro era comprada en Bolivia y Colombia, revela Globo.
“Actuaban a lo largo de toda la cadena del narcotráfico: negociaban la droga con compradores extranjeros que la distribuían en Europa, la adquirían de proveedores en Bolivia y Colombia, la enviaban a Paraguay, la importaban a Brasil, la transportaban a las ciudades portuarias brasileñas, la almacenaban a la espera de su envío, sobornaban a los agentes portuarios para permitir la entrada de la droga en las terminales y manipulaban los contenedores en los que se iba a introducir de contrabando, y finalmente, se encargaban de la logística de la carga de la droga en los contenedores destinados a la exportación", indica la sentencia de los jueces.
La operación Turf se llamó así por el también condenado Cristiano Mendes de Córdova Nascimento, socio de Lindomar, porque “era propietario de decenas de caballos de carreras, algunos de ellos premiados, y según la Policía Federal, utilizaba las carreras de caballos para blanquear dinero procedente del narcotráfico”.
Cristiano está preso ya desde el día en que se lanzó la operación Turf, el 15 de febrero de 2022, cuando aterrizó en el aeropuerto Santos Dumont de Rio de Janeiro. Al año siguiente, 2023, fue condenado a 26 años y 3 meses de prisión.
Su estadía en Paraguay
El ahora condenado en Brasil, Lindomar Reges Furtado, vivió por mucho tiempo en Paraguay, donde de hecho llegó a tener una cédula auténtica, número 8.666.573.
Estaba o en teoría está aún en pareja con la paraguaya Gladys Aparecida Duarte Pereira, quien justamente hoy cumple 48 años de edad.
Ambos protagonizaron una recordada e insólita fuga del exclusivo condominio Paraná Country Club de la ciudad de Hernandarias, departamento de Alto Paraná.
Fue precisamente el 15 de febrero de 2022, cuando en Brasil la Policía Federal (PF) ejecutó la operación Turf y en Paraguay ayudó la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad).
Lindomar y Gladys, evidentemente, recibieron el aviso de alguien de la Senad, ya que escaparon de la residencia donde vivían solo 45 segundos antes de la llegada de la comitiva.
Lindomar finalmente fue capturado el 2 de febrero de 2025, también en un condominio de lujo de Rio de Janeiro, Brasil.
La Policía Federal informó cuando eso que Lindomar se hizo varias cirugías estéticas para modificar su apariencia y que utilizaba un nombre falso para ocultarse.
Lindomar vivía en Paraguay, principalmente, para gerenciar la descarga de la cocaína que venía de Bolivia y Colombia y su posterior reenvío a Brasil.
También llegó a establecer contactos con otras organizaciones criminales que operaban en nuestro país, como la que dirigía el uruguayo Sebastián Enrique Marset Cabrera, actualmente preso en Estados Unidos.
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El grupo de Marset fue desmantelado en la histórica operación A Ultranza. El otro supuesto cabecilla de la banda, Miguel Ángel Insfrán Galeano, alias Tío Rico, está en pleno juicio junto con varios otros acusados.
Volviendo a Lindomar, actuaba en Paraguay con su compatriota Marcus Vinicius Espíndola Marques de Padua, quien está encerrado en su país desde el día en que se lanzó la operación Turf en 2022.
Marcus, a su vez, fue el que provocó el enjuiciamiento del exministro del Interior Arnaldo Euclides Giuzzio Benítez.