Caso Pablo Medina: periodista asesinado por exponer a la narcopolítica

El periodista de ABC Color, Pablo Medina Velázquez, fue asesinado por la narcopolítica el 16 de octubre de 2014.

El cobarde asesinato del periodista de ABC Color, Pablo Medina Velázquez, registrado hace 12 años, fue el primer caso confirmado de narcopolítica en Paraguay. El mandante del homicidio era intendente en ese momento y se molestó porque se publicaron datos sobre sus crímenes.

Pablo Medina Velázquez fue corresponsal del diario ABC Color en el departamento de Canindeyú desde el 2 de mayo de 1998 hasta el 16 de octubre de 2014, cuando fue asesinado. En ese momento tenía 53 años de edad.

El crimen ocurrió en el municipio de Villa Ygatimí, cuando Pablo regresaba de una cobertura periodística y se dirigía en su camioneta hacia la Redacción Regional de ABC, en la ciudad de Curuguaty, donde él vivía con su familia.

El corresponsal transportaba en su vehículo a las hermanas Antonia Maribel Almada Chamorro, de 19 años, quien también murió en el ataque, y Juana Ruth Almada Chamorro, de 30 años, quien sobrevivió de milagro, ya que no fue detectada por los sicarios porque se tiró al suelo en el asiento trasero.

El atentado fue perpetrado por Wilson Acosta Marques, de 43 años, y su sobrino Flavio Acosta Riveros, de 29 años, quienes usaron una escopeta calibre 12 y una pistola calibre 9 milímetros, respectivamente.

Los anteojos de Pablo Medina, que llevaba puestos en el momento del atentado, el 16 de octubre de 2014

El mandante del crimen fue Vilmar Acosta Marques, de 39 años, alias Neneco, quien era el intendente del distrito vecino de Ypejhú. De hecho, este es hermano de Wilson y tío de Flavio.

Un cómplice del homicidio fue Arnaldo Javier Cabrera López, de 37 años, secretario del intendente Vilmar, cuyo teléfono se usó para coordinar el ataque.

La red de narcopolítica detrás del crimen de Pablo Medina

Pablo fue eliminado porque investigó y publicó la organización criminal que dirigía el intendente Neneco.

El condenado Vilmar Acosta Marques, alias Neneco, en diciembre de 2025, cuando atravesó un delicado cuadro de salud.

Sicariato y narcotráfico eran las especialidades de la gavilla de Neneco. Entre sus homicidios, hubo incluso algunos de tinte estrictamente político, como el de Julián Núñez Benítez, cuyo “pecado” fue pretender arrebatarle la Intendencia.

El primero de los implicados en ser detenido fue el cómplice Arnaldo Javier Cabrera López, quien cayó el 8 de diciembre de 2014 en el municipio de Ypejhú, departamento de Canindeyú, Paraguay.

Arnaldo Cabrera López aparece fuertemente custodiado en la sede del juzgado de Curuguaty. Archivo ABC.

Confirmó la participación de su jefe Neneco y de los familiares de este. Fue condenado a cinco años de cárcel. Cumplió su sentencia en la Agrupación Especializada de Asunción.

La extradición de Vilmar Acosta y la condena a uno de los sicarios en Brasil

El siguiente fue el autor moral, Vilmar Acosta Marques, quien fue capturado el 4 de marzo de 2015 en la ciudad de Caarapó, estado de Mato Grosso del Sur, Brasil.

Sonriente, el exintendente de Ypejhú Vilmar Acosta, en un receso del juicio en el que condenado a 39 años de cárcel.

El exintendente fue extraditado a Paraguay el 17 de noviembre del mismo año y luego condenado a un total de 39 años de cárcel. El último fin de año sufrió una grave afección cardiaca, pero sobrevivió y sigue preso.

Uno de los sicarios, Flavio Acosta Riveros, cayó detenido el 9 de enero de 2016 en la ciudad de Pato Branco, estado de Paraná, Brasil.

Flavio Acosta Riveros (remera verde), cuando fue detenido en Brasil, el 9 de enero de 2016.

Como presentó su documento brasileño y Brasil no extradita a sus connacionales, Flavio fue juzgado en ese país y condenado a 36 años de cárcel por el doble homicidio en Paraguay.

Flavio Acosta Riveros (izq.) durante el juicio en el que fue condenado por la justicia brasileña a 36 años de cárcel.

El último de los implicados, Wilson Acosta Marques, fue arrestado el 29 de mayo de 2020 en el municipio de Chapada dos Guimarães, estado de Mato Grosso, Brasil.

Así como su sobrino Flavio, Wilson presentó sus documentos brasileños y evitó su extradición a Paraguay. Sin embargo, fue condenado a 63 años de encierro por otros crímenes en Brasil.

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