Robert Arsenio Merlo Villalba, de 44 años, sin alias conocido, condenado por homicidio y narcotráfico, se escapó de la cárcel de máxima seguridad Martín Mendoza de la ciudad de Emboscada en la madrugada del domingo 25 de octubre pasado.
Lo hizo con su compañero de celda Éver Alejandro Ozuna López, de 35 años, alias Tanchí, sentenciado por secuestro y homicidio.
Ambos estaban alojados en el módulo 7 Baja, clasificado como de “alta seguridad”, no de “máxima seguridad”.
El escandaloso escape derivó también en el descubrimiento de un pabellón vip, que funcionaba en el módulo 7 Alta, y en la constatación de que todos los prisioneros que pagaban tenían acceso a celulares y hasta computadoras con Internet, incluso en los sectores supuestamente de máxima seguridad, que son los módulos 8 Baja y 8 Alta.
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A raíz de estos elementos, la Fiscalía imputó y luego consiguió el encarcelamiento del que era el director del penal, abogado Pablo Abel González Apuril, así como del que fue director de Inteligencia Penitenciaria, subcomisario Derlis Ramón Cáceres Talavera.
El caso motivó también la destitución del director general de Establecimientos Penitenciarios, coronel retirado Rubén Darío Peña Weisensee, y motivó la renuncia del viceministro de Política Criminal, abogado Rubén Maciel Guerreño.
La recaptura, en la frontera
Ayer, martes 3 de noviembre, policías de la comisaría 6ª de la ciudad de Ypejhú recapturaron a uno de los evadidos de la cárcel de Emboscada, Robert Arsenio Merlo Villalba, tras un robo domiciliario.
Hoy, miércoles 4 de noviembre, el citado criminal fue traído desde dicha ciudad fronteriza y depositado en el Departamento Judicial de Asunción, en espera de que el Ministerio de Justicia determine dónde lo van a recluir, si en la misma prisión de donde escapó, que en teoría es de máxima seguridad, o en otra cárcel común del interior del país.
Tras su arribo a la capital del país, Robert contó a los policías que el escape fue planificado en realidad por su compañero de celda, Éver Alejandro Ozuna López, alias Tanchí, quien hasta ahora sigue prófugo.
Sin embargo, Robert reconoció que él se encargó de conseguir las sábanas usadas como piola, que las adquirió de otros reos al intercambiarlas por cigarrillos.
Reveló además que tardaron dos días en cortar los dos barrotes del ventanal de su celda, por donde salieron al patio interno del penal.
Mencionó que como tenían acceso a celulares con Internet, aprendieron en un tutorial de YouTube a atar los pedazos de tela como si fueran una escalera, para asegurarse de no caerse del muro durante el escape.
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Tal como se ve en los videos de la fuga, los dos prisioneros salieron bien vestidos y limpios de su celda, por lo que cuando finalmente ganaron la calle no llamaron la atención.
Es más, Robert mencionó que incluso pasaron caminando frente al retén militar que había afuera del penal, pero que los uniformados ni siquiera les hicieron caso porque estaban todos muy concentrados jugando a las cartas.
Robert confesó que cuando se alejaron unos 300 metros de la cárcel, subieron a un automóvil que ya estaba esperando en el lugar y que fue conseguido por Tanchí.
El reo ahora recapturado dijo que de Emboscada se dirigieron directamente a Ypejhú, donde llegaron antes del amanecer. Durante todo el viaje tomaron whisky, celebrando el intrépido escape.
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En esa ciudad del departamento de Canindeyú, Robert se separó de Tanchí, quien le dijo que iría hasta “su valle”, Capitán Bado, correspondiente ya al departamento de Amambay.
Como Robert fue prácticamente abandonado en Ypejhú, cayó de nuevo detenido en ese lugar cuando intentaba robar en una casa.
Ahora resta la recaptura del otro evadido, Tanchí, considerado por la Policía como uno de los criminales más peligrosos del Paraguay.