En coincidencia con el inicio del mandato de Santiago Peña, Ueno Bank experimentó un ascenso vertiginoso hasta convertirse en uno de los principales custodios de la “billetera pública”. Según registros oficiales, la entidad pasó de gestionar cero recursos estatales en agosto de 2023 —cuando aún operaba como financiera— a concentrar unos G. 4,7 billones (repartidos en G. 3,3 billones y US$ 217 millones) al cierre de febrero de este año.
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Sin embargo, el balance del ejercicio 2025 de la entidad —perteneciente al Grupo Vázquez SAE, presidido por Federico Miguel Vázquez— revela una distorsión en el origen de su rentabilidad: sus principales beneficios no provienen del negocio bancario (el cobro de intereses por préstamos y otros), sino de “ganancias diversas”, donde destacan los ítems de “alquileres” y “proyectos”.
Los documentos publicados a finales de marzo detallan que el banco —vinculado en forma casi directa al presidente Santiago Peña hasta abril del año pasado a través de la sociedad del Grupo Vázquez y el mandatario en la empresa Ueno Holding Saeca— obtuvo una utilidad neta de G. 313.857 millones. No obstante, la utilidad financiera genuina (el resultado neto de la actividad bancaria propia antes de las previsiones) fue de solo G. 243.693 millones, lo que representa una caída del 24% respecto a los G. 318.624 millones registrados en el ejercicio 2024. Se trata de un descenso llamativo considerando el crecimiento significativo en la captación de fondos públicos.
La anomalía técnica surge al contrastar este resultado con las denominadas “otras ganancias diversas”, que sumaron G. 497.944 millones. En términos comparativos, las utilidades por estas actividades no tradicionales de una entidad bancaria son un 104% superiores al beneficio generado por el negocio financiero central tradicional de un banco.
Opacidad en rubros clave
El desglose de estas “ganancias diversas” expone cifras que desafían la lógica del mercado bancario convencional. Entre los siete conceptos que integran este rubro, solo dos registraron un crecimiento explosivo cercano al 100% en apenas 12 meses.
De acuerdo con las notas contables, los ingresos por alquileres —sin un detalle preciso y claro sobre este concepto— crecieron G. 77.208 millones en un año: de G. 102.791 millones en 2024 saltaron a G. 180.000 millones en 2025. Por su parte, el ítem de “proyectos” —sin que se conozca en forma específica a qué hace referencia— registró un incremento de G. 92.400 millones, pasando de G. 108.000 millones a G. 200.400 millones.
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A pesar de la magnitud de estas cifras, que juntas suman G. 380.400 millones, el banco no detalla en su balance la naturaleza de dichos alquileres ni la especificidad de los proyectos. Esta falta de transparencia resulta crítica, considerando que la entidad ha pasado a liderar el manejo de recursos públicos mientras su solvencia parece depender cada vez menos de su capacidad como banco y más de rubros que escapan al análisis tradicional del sistema financiero paraguayo.
ABC intentó obtener la versión de Federico Miguel Vázquez, pero este no respondió a los mensajes enviados a su teléfono celular.
Bajo la lupa del Congreso
Esta estructura financiera ya había encendido alarmas previamente. Un análisis de informes oficiales del Banco Central del Paraguay (BCP) evidenció que, a junio del año pasado, el margen financiero de Ueno Bank (la ganancia neta por intermediación de dinero) era de apenas el 15%, posicionándose como el más bajo de todo el sistema bancario nacional.
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Ante la velocidad con la que la entidad acaparó depósitos públicos pese a estos indicadores, la Cámara de Diputados remitió en diciembre pasado un pedido de informes al BCP para conocer su postura técnica sobre los datos que levantan sospechas sobre la sostenibilidad del banco vinculado a los exsocios de Peña.