HNI: Miseria extrema tras dos años de la “prometedora” visita presidencial

Las autoridades del país siguen aferrándose a brindar un servicio tercermundista, haciendo esperar a pacientes en sillas de ruedas en la Urgencia.Lucía González

El Hospital Nacional de Itauguá (HNI) muestra su peor cara. La escasez de medicamentos e insumos, sumada al deterioro de la infraestructura, refleja la crítica situación del nosocomio. La promesa hecha por Santiago Peña hace dos años no pasó a la realidad.

Una extrema miseria viven a diario los pacientes y familiares que acuden al Hospital Nacional de Itauguá (HNI). Las promesas hechas hace dos años por el presidente de la República, Santiago Peña, y su esposa, la primera dama, Leticia Ocampos, distan del cumplimiento.

El presidente Santiago Peña visitó el Hospital Nacional junto con la primera dama, Leticia Ocampos, en febrero de 2024.

Tras dos años de la visita al centro asistencial, miles de pacientes continúan costeando de su bolsillo tratamientos e insumos básicos.

Desde jeringas, guantes y antibióticos hasta los materiales necesarios para una resonancia magnética deben ser adquiridos por los pacientes debido al constante desabastecimiento.

Cinthia Arroyo, familiar de un paciente, cuestionó el deplorable estado del principal centro de referencia del país. Señaló que es una vergüenza que el hospital esté invadido por mosquitos y cucarachas, y que incluso los familiares deban comprar insecticidas para combatir la proliferación de insectos.

“Supuestamente el presidente Santiago Peña y su señora vinieron a llorar, pero por lo visto les faltaron lágrimas y son hipócritas. Se está cayendo el edificio, está lleno de moscas y cucarachas. Hay falta de insumos y eso es indignante”, expresó.

En un nuevo recorrido se constataron los graves problemas de infraestructura. Los pilares están al descubierto, las paredes tienen agujeros, los baños están en mal estado, los ascensores no funcionan y los pacientes están apiñados en la sala de Urgencias.

Los pasillos se encuentran minados de maquinarias obsoletas que propician la proliferación de mosquitos, ratas y moscas.

Además, la falta de iluminación se debe a que los focos de luz están descompuestos, mientras que otros están sujetos con alambres.

Otro escenario, lejos de un hospital de primer mundo, es la presencia de perros y gatos en los pasillos, así como maquinarias obsoletas.

Los animales deambulan en los pasillos como en su casa.

La queja constante de los pacientes es que deben recurrir a las fundaciones para conseguir medicamentos que no encuentran en la farmacia del centro asistencial.

El deterioro de la infraestructura se agrava con el paso de los días y no se evidencia posibilidad de mejoras.

Víctor Ortiz relató que tuvo que solicitar ayuda a una fundación para conseguir el medicamento vancomicina que necesita su madre, debido a que el fármaco no estaba disponible en el hospital.

Los baños se encuentran en situaciones vergonzosas e insalubres.

“No tenemos más dinero. Al principio comprábamos, pero ahora voy a pedir a una fundación. Mi mamá está internada y necesitamos ese medicamento para ella. Mucho ya gastamos”, lamentó.

Presumen millonaria inversión

En un informe institucional, el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPyBS) presumió millonarias inversiones en infraestructura y compra de medicamentos e insumos. En el 2023, el gasto en compra de medicamentos fue de G. 216.766 millones.

Asimismo, informaron que entre enero y julio de 2025 se destinaron G. 185.142 millones; mientras que en abril de 2026 se entregaron medicamentos e insumos por G. 25.050 millones y en mayo por G. 17.832 millones.

La falta de mantenimiento eléctrico obliga a sujetar con alambre los focos.

No obstante, la realidad del nosocomio no contrasta con esas cifras, ya que de manera permanente los pacientes continúan comprando medicamentos o dependen de la ayuda de fundaciones para acceder a sus tratamientos.

En materia de infraestructura, el informe oficial señala una inversión de G. 9.530 millones para las áreas de Urgencias, Nefrología, Unidad de Terapia Intensiva de Adultos, Cirugías y Quirófanos. Pese a los exorbitantes gastos, no se observan mejoras significativas.

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