26 de abril de 2026

“Que el sacrificio de Rodrigo Quintana no sea en vano, que su nombre nos recuerde siempre que la democracia no se negocia, se defiende”, dijo hoy Sol Quintana, hija del dirigente liberal asesinado por la Policía dentro del PLRA en 2017. Fue en un acto en homenaje a los nueve años de las protestas contra la enmienda inconstitucional impulsada por Horacio Cartes para eternizarse en el poder.

Días antes de la Enmienda de Sangre, 25 senadores cometían el primer atropello a la Constitución Nacional y el 28 de marzo se reunían en un “sótano” del Congreso para allanar la presentación y aprobación de la enmienda para habilitar la reelección. La Iglesia advertía violencia social y las Fuerzas Armadas y policiales se alistaban a las órdenes de Cartes.

Un día como hoy pero seis años atrás, los cartistas y sus aliados empezaban a ejecutar su terrible plan para atropellar el Senado y aprobar una “enmienda mau” que autorice la reelección presidencial. Casualmente un lunes 27 de marzo, senadores pedían una sesión extra para el martes, cuando se reunieron en el sótano del Legislativo por primera vez.

Hoy, desde las 10:00, en la sala de sesiones del Congreso Nacional, el Frente Parlamentario contra la Corrupción e Impunidad, presidido por la diputada Kattya González (PEN), ofrecerá una charla que tratará sobre “la cuestión del 31 de marzo de marzo del 2017, con un análisis profundo conducido por el periodista Juan Cálcena, autor del libro: “Enmienda de fuego y sangre”.

El Ministerio Público nunca tuvo en cuenta el cruce de llamadas que reveló incesantes comunicaciones ya días antes del intento de enmienda constitucional forjada por el lugo-llanocartismo. En momentos clave, personas que nada tenían que ver con la cadena de mando mantuvieron conversaciones con jefes policiales incluso en el horario del ataque a la sede del Partido Liberal Radical Auténtico.

La usurpación de funciones para imponer una modificación ilegal al reglamento interno y dos sesiones “mau” para aprobar la inconstitucional reelección presidencial, fueron la chispa que terminó con la explosión de la indignación ciudadana en marzo del 2017 en la enmienda de sangre.