El economista Manuel Ferreira analizó el proyecto de reforma de la caja fiscal y sostuvo que es falso que el desequilibrio pueda corregirse únicamente mediante una mayor presión tributaria. A su criterio, insistir en esa vía terminaría afectando gravemente a la economía. “Habría que subir impuestos tantas veces y durante tanto tiempo que lo que se va a lograr es el colapso del sector privado”, advirtió.
Explicó que la reforma actualmente en debate no elimina el déficit, sino que busca controlar el crecimiento “extremo”.
Señaló que el Ministerio de Economía proyecta un déficit promedio de 306 millones de dólares anuales en los próximos cinco años, lo que demuestra que aún se está lejos del equilibrio fiscal.
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En otro momento, insistió en que aumentar impuestos a sectores productivos como sojeros, arroceros o comercios no es una solución al déficit de la caja fiscal y advirtió que esa estrategia terminaría afectando a toda la economía.
Señaló que una mayor presión tributaria podría crecer y afectar a otros sectores. “En un país donde se paga entre 50% y 60% de impuestos totales, no se puede hacer ninguna actividad. Estamos poniendo en riesgo toda la economía paraguaya por ayudar a un grupo de 100.000 personas en contra de 6 millones de paraguayos”, afirmó.
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Economista destaca valor del aporte estatal
No obstante, Ferreira reconoció que la propuesta oficial incluye por primera vez un aporte formal del Estado del 3%, lo cual consideró un avance.
A su criterio, eso abre paso a la discusión respecto a la necesidad de ir aumentando gradualmente el aporte del empleador, tanto en el sector público como en el privado.
Consultado sobre la posibilidad de establecer una “caja única de jubilaciones”, el economista expresó su desacuerdo y planteó una alternativa distinta. Señaló que sería preferible avanzar hacia un sistema más liberalizado, donde las empresas puedan crear sus propios regímenes jubilatorios bajo supervisión estatal.
“Hoy ya existe una Superintendencia de Pensiones que puede monitorear estos sistemas. A partir de eso se puede generar mayor actividad y construir un modelo más sostenible”, indicó.
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Tres discusiones pendientes en torno a la caja fiscal
Ferreira sostuvo que esta es apenas la primera de al menos tres discusiones necesarias para encarar una solución de fondo:
- La reforma de la caja fiscal, para proteger las cuentas públicas.
- La necesidad de debatir y realizar un proyecto de reforma del IPS.
- La urgencia de incluir en un sistema jubilatorio al 70% de los paraguayos que hoy no acceden a una jubilación.
También lamentó que el contexto electoral pueda frenar decisiones o proyectos de fondo. “Muchas veces el sector político tiene miedo de tocar intereses de grupos que pueden ser sus votantes y en este tipo de reformas siempre se tocan intereses”, señaló.
Jubilaciones a los 32 años
Uno de los puntos más críticos mencionados por el economista fue la existencia de jubilaciones extremadamente tempranas en el sector público. Dijo que el sector que será más afectado es el del funcionariado que no forma parte de la docencia o las fuerzas públicas.
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Recordó que hoy el sistema jubilatorio implica que el “joven” paga la jubilación del “viejo”.
“El problema es que hoy estamos diciendo que hay viejos que tienen 32 años. Hay gente jubilada en Paraguay con 32 años, en el sector policial”, afirmó.
También cuestionó que docentes puedan jubilarse con 43 años, cuando aún están en plena capacidad productiva.
Según Ferreira, este sistema ya provocó una pérdida aproximada de 2.000 millones de dólares al país, y aun con la reforma se perderían otros 1.500 millones más. Dijo que los problemas en infraestructura tienen su origen en esa pérdida. “Al Estado no le sobran recursos para invertir porque se van en cubrir este desequilibrio”, sostuvo.
Lo “no negociable”
El economista también cuestionó la inequidad entre trabajadores del sector público y privado. Recordó que quienes aportan al IPS deben jubilarse a los 62 años, mientras que algunos funcionarios públicos acceden al beneficio con menos de 40. “Además de que ustedes pagan su jubilación, también están pagando la de otros. Es una doble carga”, remarcó.
En ese contexto, afirmó que la edad mínima de jubilación debería ser un punto “no negociable” dentro de la reforma.