De acuerdo con datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Paraguay mantiene, de forma sostenida, una brecha significativa frente a la región incluso dentro de su estrato más favorecido en términos de ingresos.
En 2001, el 52,7% de la población perteneciente al Quintil 5 en Paraguay no contaba con seguro médico, mientras que el promedio de América Latina se ubicaba en 30,7%. La diferencia inicial fue de 22 puntos porcentuales, lo que ya evidenciaba un rezago importante.
En términos prácticos, esto implicaba que más de la mitad de los paraguayos del 20% con mayores ingresos carecían de cobertura formal de salud, una situación difícil de conciliar con la idea de que los niveles más altos de ingreso deberían garantizar un mayor acceso a mecanismos de protección social.
Durante los primeros años de la serie, la brecha se mantuvo elevada. Entre 2001 y 2008, el promedio regional descendió a 29,1%, mientras Paraguay pasó a 45,2%. Si bien el país mostró una reducción de más de siete puntos porcentuales en ese período, la región también avanzó, lo que impidió una convergencia real.
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La diferencia continuó rondando entre 15 y 22 puntos porcentuales, reflejando una estructura de cobertura más frágil en Paraguay incluso para su población de mayores ingresos.
Entre 2009 y 2015 se observa un comportamiento a destacar. América Latina aceleró el proceso de expansión de la cobertura, reduciendo el porcentaje de personas sin seguro en el Quintil 5 desde 28,4% en 2009 hasta 22,0% en 2015. Paraguay, por su parte, mostró una caída más irregular: pasó de 47,0% a 38,7% en el periodo de análisis.
En este tramo se registra uno de los niveles más bajos de la serie para el país, lo que sugiere un avance relativo en la formalización laboral o en el acceso a esquemas de aseguramiento. Sin embargo, incluso en ese “mejor momento”, la brecha con AL fue de casi 17 puntos porcentuales.
A partir de 2016, la dinámica paraguaya perdió consistencia. Mientras el promedio regional continuó descendiendo gradualmente, desde 21,5% en 2016 hasta 20,0% en 2019, Paraguay volvió a mostrar oscilaciones al alza.
En 2016 el indicador subió a 44,0%, en 2017 bajó a 41,7%, en 2018 volvió a subir a 42,3% y en 2019 se ubicó en 41,6%; revelando que los avances logrados no se consolidaron y que la cobertura en los sectores de mayores ingresos sigue siendo frágil y dependiente de factores coyunturales, principalmente vinculados al mercado laboral formal.
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La pandemia introdujo una ruptura temporal. En 2020, el promedio regional aumentó a 21,7%, y Paraguay subió a 43,5%. En 2021, América Latina retrocedió levemente a 20,5%, mientras Paraguay alcanzó 44,4%, uno de los valores más altos de la última década. Esto refleja que la pérdida de empleo formal y de cobertura asociada al trabajo tuvo un impacto más severo y persistente en el caso paraguayo.
Entre 2022 y 2024, América Latina retomó su senda descendente y cerró en 18,3%, el menor valor de toda la serie. Paraguay, en cambio, apenas logró una reducción marginal, pasando de 41,7% en 2022 a 42,3% en 2024. De esta forma, la brecha volvió a ampliarse hasta casi 24 puntos porcentuales, el diferencial más alto de todo el período analizado.
El comportamiento expuesto tiene implicancias profundas. Que más del 40% del Quintil 5 en Paraguay permanezca sin seguro médico indica que la cobertura sanitaria no está funcionando como un mecanismo de integración social ni siquiera para los sectores de mayores ingresos. A diferencia de América Latina, donde la expansión de la cobertura se consolidó como parte de la arquitectura de protección social, en Paraguay el acceso a la salud formal sigue dependiendo de un mercado laboral reducido y altamente segmentado.
En términos económicos y sociales, esto revela una debilidad estructural del sistema de aseguramiento. La informalidad no es solo un problema de los sectores vulnerables, sino que atraviesa a toda la estructura de ingresos. El Quintil 5 paraguayo se parece más al Quintil 3 o 4 de otros países de la región en términos de acceso efectivo a derechos sociales básicos.
Conforme con la CEPAL, la medición por quintiles permite evaluar no solo la desigualdad entre ricos y pobres, sino también la solidez institucional de los sistemas de protección social.
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Bajo este criterio, Paraguay exhibe un doble rezago: una exclusión casi total en el Quintil 1 y una cobertura incompleta y frágil en el Quintil 5. Esta combinación configura un sistema profundamente segmentado, donde el acceso a la salud no opera como un derecho universal, sino como un privilegio inestable, incluso para quienes se encuentran en la parte superior de la distribución del ingreso.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.