Deuda externa en ejecución supera US$ 6.238 millones con 52,37% desembolsado

Deuda pública.Shutterstock

La cartera de préstamos externos en ejecución al primer trimestre de 2026 alcanza US$ 6.238.642.130 con desembolsos por US$ 3.266.896.076, lo que representa un nivel de ejecución de 52,37%, de acuerdo con datos del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). El saldo pendiente se ubica en US$ 2.971.746.054, reflejando un volumen relevante de recursos aún no utilizados. Este comportamiento evidencia una ejecución moderada del financiamiento externo, en un contexto donde la capacidad de absorción y la velocidad de implementación de proyectos resultan determinantes para el impacto económico de estos fondos.

Los organismos multilaterales concentran el mayor peso dentro del total en cuando a deuda externa. Este grupo acumula US$ 5.221.720.907, equivalente al 83,7% del financiamiento en ejecución. Dentro de este segmento, los desembolsos alcanzan US$ 2.743.074.726, con una tasa de ejecución de 52,5%, en línea con el promedio general.

El saldo pendiente asciende a US$ 2.478.646.181, lo que confirma que una parte significativa de los recursos comprometidos aún no se canaliza hacia la economía real.

Al interior de los multilaterales, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) lidera con US$ 2.080.000.000, seguido por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe- CAF con US$ 1.725.568.000. Ambos organismos explican cerca del 73% del financiamiento multilateral.

El BID presenta una ejecución de 53,1%, con US$ 975.328.021 pendientes, mientras que CAF registra una ejecución algo superior, de 58,5%, aunque mantiene un saldo relevante de US$ 715.226.368, cifras que sugieren un rol central de estas instituciones en el financiamiento de proyectos estratégicos, pero también dejan en evidencia desafíos en la ejecución oportuna de los fondos.

En contraste, otros organismos muestran niveles de ejecución más dispares. El Banco Europeo de Inversiones (BEI) alcanza 64,6%, lo que indica una utilización más avanzada de sus recursos, mientras que Fonplata presenta una ejecución de 39,8%, con más de US$ 424 millones aún sin desembolsar.

La OFID registra una ejecución de 31,6%, lo que refuerza la heterogeneidad en la velocidad de implementación de los proyectos financiados.

Las instituciones financieras de gobiernos extranjeros representan un segmento menor dentro del total, con US$ 602.480.223, equivalente a cerca del 10% del financiamiento. Este grupo presenta una ejecución de 34,30%, claramente por debajo del promedio general. El saldo pendiente asciende a US$ 395.845.453, lo que sugiere un menor dinamismo en la utilización de estos recursos.

Dentro de este bloque, el BNDES destaca con una ejecución de 64,5%, mientras que otros como KFW no registran desembolsos, con una ejecución de 0%, tal como se puede observar en la infografía.

Préstamos externos en ejecución

El Fondo Monetario Internacional (FMI), por su parte, muestra un comportamiento distinto. Con un total de US$ 414.441.000, presenta una ejecución de 76,5%, la más alta entre los principales acreedores. El saldo pendiente se ubica en US$ 97.254.420, lo que indica un uso más intensivo de los recursos disponibles. Este nivel de ejecución responde a la naturaleza de este financiamiento, que suele estar vinculado a necesidades macroeconómicas más inmediatas.

La estructura actual del financiamiento externo refleja una fuerte dependencia de los organismos multilaterales, tanto en volumen como en ejecución. El nivel de desembolso, cercano al 52%, plantea interrogantes sobre la capacidad de acelerar la ejecución de proyectos, especialmente en áreas clave como infraestructura, salud o educación.

Un mayor ritmo de desembolsos podría traducirse en un impulso adicional a la actividad económica, mientras que retrasos prolongados limitan el impacto potencial de estos recursos.

El elevado saldo pendiente también implica compromisos futuros que deberán materializarse en ejecución efectiva para evitar costos financieros sin retorno productivo. En este contexto, la eficiencia en la gestión de proyectos financiados con deuda externa se vuelve central para maximizar los beneficios económicos y sostener una trayectoria fiscal equilibrada.

* Este material es elaborado por MF Economía e Inversiones

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