¿Por qué elevar la mezcla de biodiésel puede ser un problema? Lo que dice un experto

La reciente confirmación de que la mezcla de biodiésel en el diésel Tipo 3 (gasoíl común) aumentará del cinco por ciento a un rango de entre el ocho y el diez, abrió un debate logístico. Un experto en el rubro analizó la implicancia y el principal problema que afrontarán las empresas para cumplir con la disposición.

A partir del lunes 20 de julio, entrará en vigencia la Resolución N.º 0472/2026 del Ministerio de Industria y Comercio (MIC). El Gasoíl Tipo 3 (común) deberá contener obligatoriamente entre un ocho y un diez por ciento de biodiésel, reemplazando el límite anterior que era de hasta el cinco por ciento.

El ingeniero Miguel Velázquez, consultor nacional e internacional del rubro de combustibles, analizó las implicancias de la nueva mezcla obligatoria de biodiésel anunciada por Petropar. Aclaró que el problema no es el biocombustible en sí, sino que el sector de distribución local necesita tiempo para adecuar su infraestructura y evitar que la natural absorción de humedad del biodiésel termine afectando a los motores en el día a día.

El especialista explicó que el biodiésel es higroscópico (atrae y absorbe el agua con facilidad), a diferencia del diésel de petróleo tradicional, que repele el agua y permite drenarla fácilmente. Por esta razón, el control de calidad en las estaciones de servicio debe ser sumamente riguroso para evitar que la condensación o las filtraciones por lluvias se mezclen con el combustible.

“Muy diferente es hacer en un laboratorio una prueba mezclando al ocho por ciento y todo va a estar bien. Pero los ensayos tienen que hacerse en condiciones reales, porque en las estaciones de servicio puede ingresar agua en los tanques, puede condensar agua. Esas son situaciones en realidad que hay que tener en cuenta”, advirtió Velázquez.

Prórroga para adecuar plantas y logística

Las distribuidoras privadas habían solicitado postergar la aplicación de la medida para poner a punto sus operaciones. Velázquez considera que este pedido es razonable y responde a dos necesidades críticas.

Por un lado, al subir el volumen de mezcla, las plantas necesitan ampliar físicamente su capacidad de almacenaje de biodiésel. Asimismo, las estaciones de servicio requieren tiempo para implementar protocolos estrictos que aseguren que sus tanques subterráneos estén completamente sellados y libres de humedad.

Además, el consultor apuntó que la mayoría de los manuales de fabricantes de vehículos europeos, asiáticos y americanos recomiendan un límite máximo del siete por ciento de biodiésel (B7). “Debemos adecuar los sistemas de control de calidad muy bien para que operar en rangos del ocho al diez por ciento no genere inconvenientes en el parque automotor”, acotó.

Expertos advierten sobre los riesgos del uso de biodiésel en motores diésel.

El impacto en el bolsillo

Elevar la mezcla permitirá que el país importe menos diésel derivado del petróleo, aprovechando la producción local a base de aceite de soja. Sin embargo, Velázquez advirtió sobre el comportamiento de los precios a mediano plazo, ya que actualmente, el precio internacional del petróleo está alto y equiparado al del biodiésel (que históricamente es más caro).

“Hoy la incidencia en el precio final no es importante. Pero cuando el mercado internacional se normalice y el diésel de petróleo baje a sus niveles habituales, el costo del biodiésel seguirá arriba. En ese escenario, tener un porcentaje de mezcla más alto hará que sea más difícil abaratar el precio del gasoíl común para el consumidor”, explicó.

El factor del compromiso ambiental

El aumento gradual de la mezcla (que la ley prevé que pueda llegar hasta un 20 por ciento en el futuro) responde a los compromisos de Paraguay ante el Acuerdo de París y las exigencias del tratado Unión Europea-Mercosur para reducir emisiones de CO2.

Para el ingeniero, el trasfondo del descontento en el sector privado no es la meta ambiental, sino la falta de participación en el proceso. “Está bien que Paraguay cumpla sus compromisos, pero el sector privado cuestiona que no se los haya convocado para elaborar juntos esta reglamentación. Con un trabajo coordinado se pudo haber diseñado una transición mucho más segura para todos”, concluyó.

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