El incremento en la cantidad de paraguayos dentro del sistema financiero no se tradujo necesariamente en una mejora de su economía personal. Pese a que el acceso a cuentas bancarias y billeteras electrónicas pasó del 20% en 2012 a casi un 62% en la actualidad, la falta de educación sobre el uso de estas herramientas derivó en un acentuado endeudamiento y en un escaso nivel de ahorro. En medio de este panorama, el Gobierno lanzó la nueva Estrategia Nacional de Inclusión Financiera (ENIF) para el periodo 2026-2031.
El ministro de Economía y Finanzas, Óscar Lovera, reconoció que la primera etapa de la ENIF, iniciada en 2014, puso un fuerte énfasis en la bancarización y la apertura de cuentas. Sin embargo, explicó que en este nuevo periodo el objetivo principal sufrirá un giro conceptual hacia la gestión responsable de los recursos.
“Hemos tenido avances muy significativos desde esa época y ahora tenemos que dar un paso adicional. Tenemos que empezar a trabajar sobre cuestiones que hacen mucho más a la utilización de las herramientas disponibles, hacer énfasis en la educación financiera, en el uso efectivo de las herramientas que hoy se tienen en el sistema financiero y un tema no menor que hace al sistema de defensa del consumidor”, argumentó la autoridad.
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Respecto al preocupante incremento en el uso de tarjetas para créditos de consumo, Lovera remarcó que las herramientas financieras pueden generar un impacto positivo solo si se emplean de manera correcta. “Hay que ver casos puntuales y no solamente desde el punto de vista del endeudamiento, sino de personas que incluso han sido víctimas de ventas de productos que hoy les significan un problema real en su día a día”, señaló.
Un ejemplo recurrente de esta problemática ocurre en el sector de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), donde muchos emprendedores financian sus proyectos con créditos a tasa de consumo por no acceder a instrumentos adecuados.
“Eso termina generando un problema a futuro que no hace sostenible el proyecto. Por eso, trabajamos en forma conjunta con el sector financiero para la adecuación a las necesidades que tiene cada emprendedor o persona que necesita acceder a un crédito”, acotó.
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Créditos a la medida y fomento del ahorro
Para contrarrestar estas deficiencias, la nueva estrategia se estructurará sobre tres grupos objetivo prioritarios: las familias vulnerables, los adultos mayores y las mipymes. A través de mesas de trabajo con el sector privado, se buscará facilitar procesos y adaptar la oferta crediticia con análisis basados en riesgos.
Por otro lado, la ENIF 2026-2031 apuntará a revertir los bajos índices de ahorro. Actualmente, la mayoría de los usuarios utiliza sus cuentas de forma meramente transaccional y no como un resguardo económico ante contingencias.
Sobre la dificultad de ahorrar en un contexto donde a las familias les cuesta llegar a fin de mes, Lovera sostuvo que la educación financiera debe partir de la planificación.
“No es una cuestión meramente de sacar un crédito o de tener una cuenta, sino de partir de una necesidad que queremos satisfacer a nivel familiar o personal. A partir de ahí, se deben establecer los límites que podemos generar dentro de un presupuesto y avanzar en los procesos que nos permitan cumplir esos objetivos”, concluyó.
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