En el marco del Día de la Igualdad Salarial, nos preguntamos por qué persiste la brecha de ingresos entre hombres y mujeres en Paraguay. En conversación con Norma Medina, Directora General de Producción Técnica Estadística del Instituto Nacional de Estadística (INE), analizamos los datos de la Encuesta Permanente de Hogares Continua (EPHC) al segundo trimestre de 2026, los cuales confirman que la disparidad laboral es una realidad asentada.
Según Medina, la brecha salarial absoluta es de G. 779.000 mensuales, lo que significa que las mujeres perciben el 78,6% con relación a los ingresos masculinos (una brecha del 21,4%). Medina destacó que esta disparidad es más alta en rubros tradicionalmente masculinos como la agricultura, oficiales y operarios, mientras que la brecha más baja se registra entre los profesionales (alrededor del 18%), demostrando una brecha estructural en el mercado laboral.
“Donde la brecha es más grande son las actividades típicamente más masculinas, como la agricultura, oficiales, operarios y artesanos. Entre oficiales y agricultores son los que se dan las brechas más altas”, precisó.
Causas de la brecha según el INE: devaluación del empleo, lugar de residencia, entre otros
El INE señala varias razones principales para esta desigualdad: las mujeres suelen concentrarse en sectores tradicionalmente devaluados en términos salariales y enfrentan serias barreras para ascender a cargos directivos o gerenciales, el conocido “techo de cristal”,
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Asimismo, mencionan que al interrumpir sus carreras o trabajar menos horas (muchas veces por cuidar a la familia), pierden oportunidades de aumentar su salario por antigüedad o mérito.
Además el informe señala que el lugar donde viven las mujeres también influye en la brecha salarial. En el campo, las mujeres reciben los ingresos más bajos porque predominan los trabajos informales y las labores agrícolas o del hogar que no son pagadas. En cambio, en la ciudad, la diferencia de sueldo es aún más evidente en los empleos profesionales, donde ellas enfrentan más barreras para ascender de puesto y alcanzar salarios más altos en el sector privado.
Informalidad laboral y tareas del hogar: otra de las causas de la brecha
Desde el INE argumentan que la mayoría de las mujeres trabaja en servicios, comercios o de forma independiente, sectores donde los sueldos suelen ser más bajos y el salario mínimo no siempre se respeta. Además, casi un tercio trabaja por cuenta propia en la informalidad, lo que significa que no tienen contratos ni seguro social, y sus emprendimientos generan menos ganancias.
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De acuerdo con los datos oficiales sobre la población ocupada en actividades no agrícolas, que abarca a cerca de 1.225.000 personas, la informalidad laboral afecta de manera crítica a las mujeres: 766.000 de ellas se encuentran trabajando en el sector informal. Esto significa que el 62,5% de las trabajadoras del ámbito no agropecuario carece de acceso a la seguridad social y a contratos laborales formales, reflejando una profunda vulnerabilidad en el mercado de trabajo.
Por otro lado, la directora señaló que la desigualdad se debe en gran parte a las tareas del hogar y de cuidado. Las mujeres dedican en promedio 12,9 horas semanalmente al trabajo de cuidados no remunerado a miembros del hogar, mientras que los hombres dedican 7,5 horas.
Como resultado, muchas se ven obligadas a aceptar empleos de pocas horas o precarios para poder cumplir con su familia.