La semana del 17 de febrero de 2026 quedará registrada en los anales de la historia contemporánea. En un hecho sin precedentes en el último siglo y medio, el inicio del Año Nuevo Lunar, el Ramadán islámico y la Cuaresma cristiana convergen de manera casi simultánea, marcando un hito de relevancia global para miles de millones de personas.
Un fenómeno astronómico y de calendario
La coincidencia, que ocurre entre la noche del 17 y el 18 de febrero, responde a la alineación de los calendarios lunar, solar y lunar-islámico. La última vez que estas tres festividades iniciaron con menos de 24 horas de diferencia fue en 1863. Según los cálculos astronómicos, esta sincronía no volverá a repetirse hasta el año 2189.
Tres pilares culturales en un mismo día
Aunque las motivaciones y formas de celebración difieren, el impacto social de esta coincidencia es masivo:
- Año Nuevo Lunar: Motor de la mayor migración humana anual en Asia y sus diásporas. Simboliza la renovación familiar y el inicio de un nuevo ciclo bajo tradiciones ancestrales.
- Ramadán: El noveno mes del calendario hégira. Inicia un periodo de ayuno desde el alba hasta el ocaso, centrado en la introspección, la oración y el fortalecimiento de los lazos comunitarios para el mundo musulmán.
- Cuaresma: Con el Miércoles de Ceniza, la cristiandad inicia los 40 días de preparación para la Pascua, caracterizados por el ayuno, la abstinencia y la reflexión espiritual.
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Impacto global
Este escenario sitúa a una gran parte de la población mundial en un estado de observancia ritual o festiva al mismo tiempo. Mientras que para unos representa la abundancia de los banquetes del Año Nuevo, para otros marca el inicio de periodos de privación voluntaria y disciplina espiritual, convirtiendo a febrero de 2026 en un mes atípico para el consumo, la movilidad global y la geopolítica cultural.