¿Qué pasa cuando un gato huele menta?: entre el “catnip” y la curiosidad felina

Gato en un jardín.Olena Lialina

Si tu gato se acerca a una planta de menta y de pronto frota la cara, se revuelca o se activa como si hubiera descubierto un secreto, no estás solo. Pero no toda “menta” provoca lo mismo: hay diferencias clave entre la menta común y la hierba gatera.

En términos simples, cuando un gato huele menta pueden pasar tres cosas: no reaccionar en absoluto; mostrar una curiosidad breve; o tener una respuesta intensa parecida a la del catnip (hierba gatera). La razón está en la química —y en la genética— más que en el “carácter” del animal.

¿Menta o catnip? La confusión más común

La hierba gatera (Nepeta cataria) pertenece a la familia de las mentas (Lamiaceae), pero no es la menta culinaria típica (Mentha spicata o Mentha piperita).

Gato en un jardín.

El catnip contiene nepetalactona, un compuesto aromático que, al ser olido, activa receptores olfativos y circuitos cerebrales asociados a conductas de juego y excitación en muchos gatos.

La menta común comparte “aire de familia” en el olor, pero no suele tener la misma concentración de compuestos gatillantes. Por eso, un gato puede olfatearla y seguir de largo… o entretenerse apenas con el aroma sin “volverse loco”.

Qué conductas podés ver y cuánto duran

Cuando el olor sí les resulta estimulante (más frecuente con catnip o “catmint”), es típico observar: olfateo insistente, frotado de mejillas y barbilla, rodar por el suelo, pequeñas carreras (“zoomies”), vocalizaciones o un momento de aparente trance.

Catnip y un gato, imagen ilustrativa.

Suele durar entre 5 y 15 minutos, y luego aparece un período refractario en el que el mismo estímulo ya no les interesa por un rato.

No todos los gatos responden: la sensibilidad es hereditaria, y los gatitos muy jóvenes a menudo reaccionan poco o nada.

¿Es seguro? Depende de la forma y de la planta

Oler hojas de menta fresca en una maceta, en general, no es un problema. El riesgo aparece cuando se concentran sustancias.

La principal alerta veterinaria suele ser con aceites esenciales (difusores, sprays, “aromas naturales”): en gatos pueden irritar vías respiratorias y, si hay ingestión o exposición alta, generar signos de toxicidad.

También conviene evitar la menta poleo (pennyroyal, Mentha pulegium), asociada a intoxicaciones cuando se ingiere o se usa en extractos.

Si tu gato mordisquea hojas de menta común, puede haber malestar gastrointestinal (baba, vómitos, diarrea), especialmente si come bastante.

Cómo ofrecer “menta” de forma responsable en casa

Si querés enriquecer el ambiente, lo más seguro suele ser usar catnip comercial (seco y de buena procedencia) en juguetes o rascadores, en cantidades pequeñas y con supervisión.

Y si tu gato vive fascinado por las macetas, conviene colocar las plantas fuera de alcance o usar macetas colgantes.

Ante vómitos repetidos, decaimiento, temblores, dificultad respiratoria o exposición a aceites esenciales, lo prudente es consultar al veterinario y, si es posible, indicar exactamente qué producto o planta estuvo involucrado.

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