En los primeros meses de este año, el mercado cambiario local ha mostrado una tendencia del dolar en descenso. Sin embargo, para el ciudadano que recorre las góndolas de los supermercados, esta mejora no se traduce en un alivio inmediato para su bolsillo.
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Para el Ing. Economista Robert Soto, “el primer error cuando analizamos el comportamiento del dólar respecto a los precios es verlos de forma aislada”. El especialista explica que la inflación es un promedio de diversas variables... “de una canasta que incluye alimentos, alquileres, educación y servicios”.
Si bien es cierto que el descenso del dólar ha impactado positivamente en rubros como el combustible y la tecnología importada (que han caído con fuerza), existen otros factores que empujan hacia arriba.
Un caso emblemático es el de la carne. A pesar de la caída del dólar, el precio internacional de la carne subió más de un 20% solo en 2025, acumulando un incremento superior al 60% en los últimos tres años. Este aumento global neutraliza el efecto del dólar bajo en el plato de los paraguayos.
Además, existe un fenómeno técnico llamado “traspaso de tipo de cambio a precio” -enfatiza Soto- donde los productores y comerciantes actúan con cautela, esperando confirmar si la baja de la moneda es permanente o temporal antes de remarcar precios a la baja.
Deudas y ahorros
En ese contexto en el que la baja del dólar parece representar una oportunidad para el ahorro o la “tentación” de contraer deudas en esa moneda, la recomendación del especialista es tajante: si se perciben ingresos en guaraníes, “es un error financiero endeudarse en dólares”.
Tomar un crédito en moneda extranjera basándose solo en tasas bajas puede derivar en problemas de solvencia patrimonial si el tipo de cambio revierte su tendencia en el corto plazo.
Soto advierte que una subida del dólar generaría una doble pérdida: un mayor flujo de dinero para pagar intereses y un aumento del valor real de la deuda en moneda local.
Por otra parte, para el ahorro, la estrategia debe dividirse según el plazo: los fondos destinados a gastos de corto plazo (como la cuota del colegio) deben mantenerse en guaraníes para evitar riesgos cambiarios, mientras que para el largo plazo se recomienda la diversificación.
Para las personas con ingresos limitados o sueldo mínimo, Soto asegura que la mejor inversión no es financiera, sino en capital humano. Destinar el ahorro a la capacitación para aumentar la productividad laboral genera un rendimiento y un apalancamiento económico mucho mayor que cualquier tasa de interés sobre montos pequeños.
Regla del 50-30-20
Otra recomendación para mantener una economía estable, es la “regla de oro” del 50-30-20. Esta fórmula sugiere destinar el 50% de los ingresos a necesidades básicas, el 30% a gastos no esenciales o “antojos” como viajes y salidas, y un 20% riguroso para inversión de largo plazo.
Para gestionar la liquidez diaria, destaca el uso de fondos mutuos, que permiten invertir excedentes pequeños y disponer del dinero en cualquier momento para cubrir gastos recurrentes.
Este orden financiero es el “secreto” para navegar un mercado donde incluso inversores globales están mostrando un alto interés por los instrumentos emitidos en guaraníes.
Guerra arancelaria
Por otra parte, en el ámbito internacional, la guerra arancelaria entre Washington y Pekín genera una desaceleración global que afecta directamente a Paraguay al reducir la demanda y el precio de exportaciones vitales como la soja y la carne.
Sin embargo, Soto señala que este impacto negativo se está equilibrando gracias a un nuevo motor de crecimiento: la inversión masiva en tecnología e Inteligencia Artificial, que está impulsando nuevamente las inversiones mundiales.