Luis Bello (ANR-cartista), intendente de Asunción, mantiene las más importantes vías de la capital en estado de devastación total. La desidia municipal, heredada de la gestión de su antecesor, Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), representa un peligro constante para automovilistas y motociclistas que circulan a diario.
Aviadores del Chaco, puerta de entrada para turistas que ingresan a la ciudad desde el aeropuerto internacional Silvio Pettirossi, presenta un deterioro extremo de su capa asfáltica.
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El punto más crítico está en el cruce con César Vasconcellos, zona de lujosos hoteles y nuevo “eje corporativo” de la ciudad. Múltiples baches profundos cubren gran parte de la calzada. Estos cráteres acumulan agua tras las lluvias, dificultando la visibilidad y dañando gravemente los vehículos.
La avenida Mariscal López, la más emblemática de la ciudad, atraviesa hoy su momento más crítico. A la altura de Cruz del Defensor, baches significativos en los bordes recolectan agua y suciedad. Los motociclistas deben realizar maniobras peligrosas para evitar accidentes justo frente a las paradas.
Avenidas transversales
La avenida República Argentina, una de las más importantes arterias transversales, fundamental para el tráfico, no escapa a esta realidad y muestra un franco proceso de deterioro. La calle se ha vuelto una trampa para los ciudadanos. En su intersección con Campos Cervera, los conductores se topan con grandes pozos cerca de la vereda.
En Choferes del Chaco, el problema central es el colapso total del sistema de desagüe pluvial. Se observan rejillas de hierro rotas, hundidas o desplazadas que dejan peligrosos pozos abiertos en la calle. La acumulación de basura y maleza obstruye el flujo, agravando el daño del asfalto circundante. Comerciantes reportan constantes caídas de peatones y accidentes de motociclistas por este grave problema que lleva varios meses.
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La crisis de infraestructura se extiende a otros puntos críticos de la capital. Calles como Oliva y Azara registran situaciones de mal estado, similares a las avenidas. Asimismo, tramos de Herminio Giménez y De las Palmeras presentan un pavimento totalmente destruido y peligroso.
La desidia municipal no solo afecta la estética urbana, sino destruye el patrimonio de los contribuyentes. Los baches ocultos por agua servida o de lluvia son causas frecuentes de costosos problemas mecánicos para los conductores.
Intervención y crisis vial
La actual situación de crisis vial inició con la gestión anterior, del exintendente Rodríguez, quien renunció al cargo en agosto. Su gestión se caracterizó por las denuncias de desvío de fondos y la falta de cumplimiento de promesas de obras de desagüe pluvial que podrían haber solucionado los constantes raudales, factor clave en el deterioro vial de Asunción. De los 8 proyectos que se prometieron con los bonos G8, se iniciaron 4, pero no se concluyó ninguno.
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Carlos Pereira, interventor de la gestión del exintendente, documentó que, mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, Nenecho desvió G. 512.000 millones de los bonos G8 (2022), que eran para estas obras, a gastos corrientes. El actual intendente, Luis Bello, como concejal y presidente de la Junta Municipal, avaló esa gestión.
Al desvío y la consecuente crisis económica le siguió la paralización de las obras. Mirtha Acha, directora de Obras, reconoció recientemente que la falta de pago a las empresas contratistas fue fundamental en la ralentización de esos proyectos de infraestructura.
En la Fiscalía hay al menos 8 causas penales contra Rodríguez como intendente de Asunción, incluida una acusación por lesión de confianza y asociación criminal en la causa de los “detergentes de oro”.