El proyecto “Ecología Integral”, impulsado por la Pastoral Social l de la Diócesis de Encarnación, acompaña el fortalecimiento de una Feria Agroecológica que se desarrolla cada viernes en la ciudad de Encarnación. El objetivo es promover el cultivo agroecológico como medio de sustento en las comunidades, hasta que puedan conformarse en cooperativas de producción.
El proyecto fomenta la agroecología como método para generar sostenibilidad económica para las familias y recuperar la calidad del suelo, evitando el uso de químicos en el proceso de producción.
Los feriantes se instalan con sus productos desde las 7:00 todos los viernes, hasta que se agota el stock. Las carpas se montan en la vereda de la calle Cerro Corá, casi Mariscal Estigarribia, en el microcentro de la capital de Itapúa.
El coordinador del proyecto y técnico de la Pastoral Diocesana, Severiano Silva, manifestó que en la feria se ofrecen, a precio de finca, variados productos que destacan por su calidad y, sobre todo, por el método agroecológico de producción. El objetivo es lograr que los productores tengan acceso a mercados para sus productos.
Entre los productos que destacan se encuentran derivados del trigo, del girasol, aceites, cárnicos, hortalizas, yerba y miel agroecológica, además de productos elaborados como empanadas, pan dulce, embutidos y otros preparados.
Recuperar los suelos
Silva expresó que la Pastoral Social impulsa el fortalecimiento del campo para lograr recuperar la calidad de la tierra, que se ha ido perdiendo con el desmonte y el crecimiento del monocultivo, así como con la utilización de químicos en la producción agrícola.
La feria es resultado de la conjunción de varios factores, entre ellos las consecuencias de la pandemia de Covid-19, cuando la situación de emergencia obligó a las familias a retomar el interés por producir la tierra. Muchos jóvenes retornaron al área rural y se encontraron con la necesidad de volver a cultivar.
Tras el éxito del método de producción agroecológica en los diversos distritos de Itapúa, la variedad y el excedente debieron buscar mercados externos, por lo que optaron por Encarnación para generar disponibilidad al público.
Actualmente, se están conformando los primeros grupos de consumidores, donde se denota el interés del mercado encarnaceno por este tipo de productos.
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Proyecto turístico
El concejal municipal y productor de Nueva Alborada, Pablino Sosa (ANR), manifestó que la comunidad parroquial de su zona trabaja en un proyecto de turismo rural. Proyectan ofrecer a los consumidores la experiencia de conocer una finca agroecológica y el proceso de producción.
Con el mismo, buscan generar nuevas fuentes de ingreso, así como crear pertenencia de los consumidores con los productores.
Mencionó que las familias se están preparando y acondicionando las fincas para poder ofrecer una buena experiencia. No descartan que incluso otro tipo de mercado pueda estar interesado en esta propuesta turística.
Impacto de la agroecología
Silva reflexionó sobre la responsabilidad social que cumple la Iglesia con este proyecto, que busca transformar las realidades de comunidades humildes del departamento, no solamente por cuestiones económicas, sino también por la sostenibilidad del medio ambiente.
Explicó la crucial importancia de acompañar a los productores para que puedan mejorar su calidad de vida con la producción de alimentos. También se refirió a la necesidad de capacitación, porque no se trata solo de tener los insumos, sino de integrarlos en un modo de vida para el trabajador del campo.
El proyecto se inició en la Parroquia Virgen de Lourdes de Nueva Alborada hace seis años y se pretende extender por tres años más el acompañamiento a los productores.
Actualmente, son 27 parroquias las que siguen este modelo de fomento a la agricultura familiar y campesina. Más de 150 familias son productoras agroecológicas en estas comunidades parroquiales.
Producción agroecológica
La producción agroecológica es un sistema de cultivo basado en principios ecológicos, sociales y económicos sostenibles. Consiste en imitar los procesos de la naturaleza para producir alimentos sanos, fomentando la biodiversidad, restaurando los suelos y utilizando abonos y pesticidas naturales en lugar de químicos sintéticos.
Se nutre la tierra mediante la rotación de cultivos, abonos verdes y compost. Utiliza la diversidad de plantas para atraer insectos benéficos que actúan como depredadores naturales. Rechaza el uso de agrotóxicos y fertilizantes artificiales, protegiendo así la salud del consumidor y del entorno.
Además, prioriza el uso de recursos disponibles en la propia finca para reducir costos y evitar la dependencia externa. También fomenta la economía circular, apoya a los pequeños agricultores y promueve mercados locales más justos.