“Si una protesta pacífica merece una celda, perdemos la libertad”, dice candidato a concejal detenido

Pablo Callizo y Sebastián Garay son aprehendidos en Asunción tras una manifestación pacífica frente a la vivienda del expresidente Cartes.

Un día después del operativo policial frente a la residencia de Horacio Cartes, donde fueron arrestados manifestantes y confiscados juguetes de peluche, el presidente del Equipo Joven de Patria Querida; Sebastián Garay relató los detalles de la encarcelación. Lanzó duras críticas contra el gobierno de Santiago Peña y reafirmó la validez de la protesta en plena campaña electoral.

Tras haber sido liberado del calabozo de la Comisaría 10ª de Asunción, Sebastián Garay, candidato a concejal y presidente del Equipo Joven del Partido Patria Querida (PPQ), ofreció un pormenorizado relato del arresto que sufrió junto al concejal asunceno Pablo Callizo.

Lo que comenzó como una manifestación simbólica y pacífica utilizando muñecos de peluche frente a la residencia del titular del Partido Colorado y expresidente de la República, Horacio Cartes, culminó en un despliegue de fuerza pública que el referente opositor no dudó en calificar como un “acto de torpeza y abuso autoritario”.

El concejal Pablo Callizo y Sebastián Garay fueron detenidos por protestar con peluches en Asunción. Hasta los peluches fueron llevados a la sede policial.

En comunicación con ABC Cardinal, Garay repasó no solo la crudeza del procedimiento policial, sino también el alcance político de un incidente que desató indignación ciudadana y encendió las alarmas sobre el deterioro del Estado de derecho en Paraguay.

La trastienda de una detención arbitraria

La protesta de los peluches nació como un acto de solidaridad con el gremio médico. Según explicó Garay, una primera intervención realizada semanas atrás por solo dos personas no pasó a mayores, lo que los motivó a convocar a un grupo más amplio.

Pablo Callizo y Sebastián Garay esperan en una celda tras ser aprehendidos durante una manifestación pacífica.

“La semana pasada fuimos una primera vez a hacer una manifestación entre dos personas... llevamos algunos muñecos y juguetes con mini carteles en respuesta a un ridículo que vimos nosotros: los médicos estuvieron en manifestación y en muchos lugares fue respondida con represión”, relató.

Esta vez reforzaron la convocatoria, sumando entre 10 y 15 personas —entre ellas madres de familia, adultos mayores y jóvenes—, cada una con un peluche en mano. Sin embargo, la reacción de los efectivos policiales asignados a la custodia de la residencia particular del líder colorado fue inmediata e intransigente.

“Aproximadamente cinco minutos después de que nosotros hayamos cruzado la cuadra a la vereda equivocada, nos pidieron que nos moviéramos. En ningún momento nos dijeron por qué nos estaban deteniendo”, denunció el dirigente juvenil.

Garay desmintió categóricamente la versión plasmada por los intervinientes en el acta policial, donde se alegó que el arresto se produjo debido a que los manifestantes se negaron a identificarse. “En el acta dice que nosotros no podíamos identificarnos y dejamos como observación que eso fue mentira. Así terminamos en el calabozo”, aseveró.

El rigor policial no se detuvo en la vía pública. Al ser trasladados a la Comisaría 10ª, los detenidos —y sus propios juguetes— sufrieron un trato reservado para criminales de alta peligrosidad.

“Llegamos esposados. Cada uno tenía una esposa, es algo no menor. Teníamos nuestros peluches; tiraron los peluches también en la carrocería de la Policía Nacional. Los juguetes también fueron a las celdas. Una vez que pasamos, nos dijeron que nos quitemos nuestros cintos, que nos iban a quitar nuestros zapatos, que nos iban a quitar todas nuestras pertenencias. Traen una bolsa para ponernos en la cara para sacarnos fotos. Nos encerraron con tres candados diferentes”, puntualizó Garay.

El trasfondo político y la advertencia democrática

Al reflexionar sobre el ensañamiento del operativo, Garay reveló una frase recurrente utilizada por los agentes policiales durante el despeje y el posterior encierro. “Cuando volvimos, lo primero que nos dijeron los policías es que parece que nosotros no aprendemos. Es algo que escuchamos después bastante: ‘como para que aprendan’”, dijo en referencia a viejas prácticas de la policía, especialmente durante la dictadura.

Ante la amonestación policial, el dirigente opositor aseguró haberles advertido sobre el efecto contraproducente de la represión. “Nosotros les dijimos textualmente: ‘En la ocasión anterior fuimos dos personas con su muñeco. Ahora ya somos diez. No nos saquen de acá, porque la próxima vez vamos a ser cien’”, prometió.

Para el candidato a concejal, el trasfondo de este procedimiento sobrepasa la anécdota de los muñecos y expone un sesgo autoritario del actual gobierno. “El peluche era el mensaje justamente de que se puede protestar de manera pacífica, sin crear disturbios, de manera creativa y dejando en evidencia además el ridículo del gobierno del presidente Santiago Peña”, afirmó.

Garay calificó de absurdo el hecho de ser encarcelado por portar un peluche en la vía pública. Además, destacó que no causaron daños, perjuicios ni agresiones a terceros. “Si una protesta pacífica merece una celda, entonces tenemos un problema mucho más grande que unos peluches”, lamentó.

“Esa es una mala señal para nuestra democracia. La libertad no se pierde de un día para otro, sino que la comenzamos a perder cuando dejamos de pelear por ella”, agregó.

El debate electoral: ¿Estrategia de campaña o causa nacional?

Cuestionado acerca de la idoneidad de enfocar los esfuerzos de la campaña municipal asuncena en protestas por la crisis sanitaria y en la figura del presidente de la ANR. Garay defendió enérgicamente la transversalidad de la medida y argumentó que los males de la capital son inseparables del modelo de gestión del oficialismo colorado.

“El hecho de que estemos a puertas de una elección no significa que nos podamos desentender de un problema nacional. ¿El problema de los médicos no es un problema de Asunción? Por supuesto que es un problema de Asunción. Todas las veces que me he atendido e internado lo he hecho en un hospital público y conozco muy bien la deficiencia del sector”, recalcó.

Sebastián Garay, Ingrid Noguera⁠, ⁠Álvaro Grau, Jazmín Galeano y Pablo Callizo.

Para él lo grave es que el mismo grupo que gobierna el país es el que reprime y el que generó perjuicios graves a la Municipalidad de Asunción. “Miren lo que pasó con los ‘Nepo Babies’ o el senado planteando subir impuestos para que nos roben más. Mientras los médicos estaban renunciando masivamente, el presidente Santiago Peña se fue al rally todo el fin de semana. Le chupa un huevo. Pusimos un problema en el centro de la conversación pública”, espetó.

Asimismo, recalcó que la protesta no reemplaza a la plataforma programática de su espacio político: “El sábado estuvimos lanzando las 500 medidas que queremos impulsar con Sole en la intendencia de Asunción. Nunca hice política solamente de la crítica, sino también de la propuesta. Pero una cosa no quita la otra. Provocar no significa cometer un delito”, aseguró.

Evaluación de acciones legales y respaldo político

A pesar de la intimidación y de haber pasado horas descalzos en un calabozo bloqueado por múltiples candados, Garay destacó la rápida movilización de la ciudadanía, defensores de derechos humanos y la cúpula directiva de Patria Querida, quienes se apersonaron en la Comisaría 10ª para exigir la liberación.

En cuanto a los pasos a seguir tras esta presunta privación ilegítima de la libertad, Garay confirmó que el equipo jurídico del partido se encuentra analizando la presentación de denuncias y acciones legales contra los responsables del procedimiento policial y las autoridades de la Fiscalía que avalaron el encierro.

Lo
más leído
del día