De acuerdo con la información difundida por el Ministerio del Ambiente y Desarrollo Sostenible (Mades), las fiscalizaciones se concentran en puntos estratégicos donde se registra la mayor concentración de peces. Equipos técnicos realizan patrullajes constantes para supervisar que todas las actividades desarrolladas en el agua se ajusten estrictamente a las normativas ambientales vigentes.
Durante las intervenciones, los fiscalizadores abordan a los pescadores deportivos para verificar la tenencia de licencias al día, el registro correspondiente de las embarcaciones y el uso de artes de pesca autorizadas. Asimismo, se hace un control riguroso del tamaño de las piezas extraídas para garantizar el cumplimiento de las tallas mínimas permitidas por ley.
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Trabajo conjunto en zonas clave
Los procedimientos se llevan a cabo de manera coordinada con personal de la Prefectura General Naval de Paraguay y las autoridades navales de Argentina, especialmente en la zona de confluencia de ambos ríos. Esta alianza binacional permite un despliegue operativo más amplio y efectivo en las áreas fronterizas de mayor tránsito pesquero.
Desde la entidad ambiental enfatizan que mantendrán la presencia firme en los cauces hídricos mientras continúe la migración. El objetivo principal de estos controles reforzados es prevenir la pesca indiscriminada, proteger la fauna marina y asegurar la sustentabilidad de los recursos pesqueros del país a largo plazo.
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