Cristian David Riveros Cáceres, de 22 años, fue aprehendido este martes luego de ingresar con un uniforme de la Policía Nacional, similar al utilizado por el Grupo Lince, a la escuela Fe y Alegría del barrio Villa Salvador de Areguá.
La directora de la institución, Juana Paula Espínola, relató paso a paso cómo ocurrieron los hechos y qué la llevó a sospechar del falso efectivo policial. Además, desmintó que el detenido haya ingresado a dar una charla a los alumnos.
El episodio se registró a las 16:45, a pocos minutos del horario de salida. Según explicó la directora, el joven se acercó al portón portando un uniforme impecable y se presentó como el suboficial Marón Riveros, asegurando pertenecer a la base de Asunción.
“Nos dijo que les estaba buscando a cuatro presos que se escaparon de la penitenciaría y que son abusadores de menores, y que él está haciendo el monitoreo en la zona porque se esconden en las instituciones educativas”, detalló Espínola.
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Con la coartada de revisar el patio para descartar la presencia de los supuestos criminales, la vicedirectora le permitió el acceso. La directora señaló que en todo momento lo acompañaron y observaron su uniforme, el cual contaba con todos los detalles reglamentarios.
El intruso insistió en hablar con los alumnos más grandes para ponerlos en alerta. Fue así como ingresó primero al tercer grado y posteriormente al noveno grado.
Las dudas de las autoridades se encendieron cuando el supuesto agente comenzó a interactuar con los niños de forma autoritaria. “Empezó a preguntarles los nombres: ‘¿Cómo vos te llamás? ¿Cómo vos te llamás?’ (...) Ahí sí ya nos llamó la atención”, indicó la directora.
En ese instante, decidió pedirle a la vicedirectora que vigilara el aula mientras ella llamaba directamente a la comisaría local.
Rápida respuesta policial y aclaraciones
Gracias a que la sede policial se encontraba a solo tres cuadras, los agentes reales llegaron en menos de cinco minutos. Al ser llamado por el comisario, el falso Lince salió de la sala, fue esposado y derivado a la dependencia policial.
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La directora aclaró categóricamente que el joven no portaba armas ni elementos peligrosos, solo un teléfono celular, y desmintió los rumores de redes sociales sobre supuestos pedidos de dinero o charlas de índole sexual.
Finalmente, reconoció que el caso sirve como una dura advertencia para replantear los protocolos de seguridad institucional: “Uno va aprendiendo, y esto es una alerta para tener en cuenta que, por más que vengan con la pinta de un Lince, no debemos dejar que pasen”.