La larga historia de fallas del acueducto suma un capítulo más con un nuevo paro registrado esta semana desde el martes, cuando los bombeos fueron nuevamente suspendidos y dejando a la ciudadanía con la labor de conseguir por cuenta propia agua de donde se pueda.
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Desde la Essap regional Chaco informaron que están trabajando para “remendar” las cañerías que se rompieron con la propia presión del agua y que estiman que los bombeos se repondrían recién la semana próxima.
Quienes pueden comprar agua, recurren a aguateros locales quienes deben proveerse del agua de lugares cada vez más rebuscados, sin embargo las comunidades vulnerables se ven en serios aprietos ya que no llueve hace meses y el acueducto -una solución de bombeo de agua desde el Río Paraguay que costó más de USD 100 millones y que debía representar una solución en uno de los momentos más críticos de falta del vital líquido- no funciona.
Pese a algunas lluvias aisladas, estas no fueron suficientes, ya que la agricultura, ganadería y el abastecimiento de los grandes y pequeños reservorios de agua dependen netamente de la densidad de las precipitaciones, las cuales este año fueron mínimas y generó pérdidas irremediables de cultivos.
Solamente la ciudad de Filadelfia cuenta con aproximadamente 19.000 habitantes; sin embargo, “Chaco adentro”, hay muchas más zonas pobladas las cuales enfrentan una situación más crítica aún porque la forma más segura de abastecer las reservas hídricas es mediante la lluvia y no llueve regularmente desde hace meses.
En cuanto a las lluvias, en lo que va de 2022 el promedio de lluvias es bajísimo, los últimos registros indicaron que en la última lluvia cayeron 200 milímetros, cuando lo normal a esta altura del año es prácticamente el triple.
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