La agencia calificadora de riesgos Fitch Ratings confirmó la calificación de riesgo crediticio a largo plazo para Paraguay en “BB+” con Perspectiva Positiva. Si bien el mantenimiento de la perspectiva favorable indica que la trayectoria económica sigue contando con potencial de ascenso, la firma estadounidense optó por no dar el paso definitivo hacia el codiciado “Grado de Inversión” (que requiere alcanzar el peldaño “BBB-”)
En su reporte, la calificadora detalló que la calificación se encuentra aún limitada por debilidades institucionales de fondo, una baja recaudación tributaria y recurrentes desafíos en la gestión de las finanzas públicas.
A diferencia de las otras dos grandes agencias internacionales, Fitch es la única que aún no le otorga el Grado de Inversión a Paraguay. El panorama general de las calificaciones del país se compone de la siguiente manera:
- Moody’s Ratings: Otorgó el grado de inversión en 2024 con una nota de Baa3.
- S&P Global Ratings: Concedió el segundo grado de inversión a finales de 2025 al elevar la nota a BBB-.
Por su parte, el presidente Santiago Peña celebró esta ratificación de Fitch y destacó como “una señal de confianza en un Paraguay que crece, mantiene su estabilidad y fortalece sus fundamentos. En un mensaje en su cuenta de ”X” indicó que “que desde el Gobierno seguirán trabajando para consolidar un Paraguay Gigante, confiable, competitivo y con cada vez más oportunidades para todos”
Lea más: Fitch mejora perspectiva de calificación país de “estable a positiva”
La crisis de las deudas sin registrar y el quiebre de la regla fiscal
Uno de los señalamientos más duros de Fitch apunta directamente al desorden en el manejo presupuestario del Gobierno. Las fallas en la gestión financiera pública provocaron una nueva acumulación masiva de atrasos de pago con proveedores por un valor aproximado de US$ 1.300 millones (2% del PIB), correspondientes a compromisos con empresas farmacéuticas y constructoras que no contaban con la debida autorización del Ministerio de Economía.
Esta acumulación de deudas no reconocidas obligó a las autoridades a extender nuevamente el plazo de convergencia de la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF) y postergar la meta del déficit del 1,5% del PIB, desplazándola del año 2026 al 2028. Las nuevas metas fijan un déficit del 3,2% para 2026 y del 3,9% para 2027. Para Fitch, la repetición de este esquema de impagos, sumado al antecedente del año 2023 y las desviaciones continuas de la regla fiscal desde 2019, ha erosionado seriamente la credibilidad de la política fiscal del país.
Reforma de la Caja Fiscal “desinflada” por presiones políticas
El análisis de la calificadora también se detiene en la tibia reforma de la Caja Fiscal aprobada en marzo de 2026. Fitch advierte que los cambios paramétricos fundamentales fueron modificados y recortados tras el rechazo del Congreso y la presión social.
Si bien las medidas aprobadas frenan parcialmente el acelerado deterioro financiero del sistema de pensiones del sector público (proyectando un déficit del 1,2% del PIB para 2034 frente al 1,6% que se preveía sin cambios), el beneficio a corto plazo es bastante limitado. Además, la agencia alerta sobre riesgos al alza en el gasto debido a las presiones salariales en el sector público y las demandas sociales de cara al próximo ciclo electoral.
Aplazados en gobernanza y control de la corrupción
En el plano institucional, Paraguay sigue arrastrando una pesada ancla. Los indicadores de gobernanza del Banco Mundial ubican a Paraguay en el percentil 39 del índice Worldwide Governance Indicators (WBGI), una posición marcadamente baja que refleja una capacidad institucional débil, fragilidad en el Estado de derecho y un alto nivel de corrupción percibida.
En la evaluación de factores sociales, ambientales y de gobernanza (ESG), Fitch aplicó la puntuación de relevancia, la categoría de mayor impacto negativo sobre el perfil crediticio, a los rubros de Estabilidad Política y Derechos, así como a Estado de Derecho, Calidad Institucional y Control de la Corrupción.
Lea más: ¿Estamos más cerca del tercer grado de inversión? Esto opinan expertos
Los fundamentos macro sostienen el balance
Pese a los fuertes cuestionamientos fiscales e institucionales, Paraguay evitó una degradación en su perspectiva gracias a la fortaleza de sus variables macroeconómicas. La economía paraguaya registró un crecimiento real del PIB del 6,6% en 2025 (frente al 4,7% de 2024), liderando la expansión en América Latina. Para 2026, la agencia proyecta un crecimiento del 4,5%.
Asimismo, la apreciación del guaraní (que se revalorizó un 26% entre marzo de 2025 y septiembre de 2026) junto a la dependencia de la hidroelectricidad ayudaron a contener la inflación, ubicándola en 1,5% en agosto. A esto se suma que la deuda pública se redujo al 31,7% del PIB en 2025 (muy por debajo de la mediana del grupo “BB” ubicada en 51,6%), apoyada por la emisión de bonos en moneda nacional y el nivel de reservas internacionales.
Lea más: Fitch otorgaría grado de inversión al Paraguay en un “período corto”, según ministro
¿Qué le exige Fitch a Paraguay para otorgar el Grado de Inversión?
Para que Paraguay logre finalmente el ansiado ascenso, Fitch trazó una hoja de ruta con exigencias puntuales:
- Consolidación fiscal creíble: Garantizar la estabilización de la deuda pública y evitar de forma definitiva la reaparición de atrasos de pago sin registrar.
- Crecimiento diversificado: Consolidar proyectos de inversión a gran escala que ayuden a elevar el ingreso per cápita.
- Fortalecimiento institucional: Demostrar avances sustanciales y sostenidos en el combate a la corrupción, el fortalecimiento de la justicia y la mejora de la gobernanza pública