El encuentro contó con un trámite bastante parejo, con los equipos repartiéndose la posesión del esférico; por momentos, el juego se volvió de ida y vuelta. Cerro Porteño presentó un equipo más titular que el que puso Rubio Ñu, y no es para menos: el Ciclón, relegado de los puestos de vanguardia en el torneo Clausura, está apostando sus fuerzas a poder ganar por primera vez el torneo de integración.
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El albiverde se juega todas sus fichas en conseguir la permanencia en la máxima categoría; cada punto en el Clausura suma a la causa, lo que explica el mix presentado por Javier Torrente, que empezó siendo más punzante en la primera media hora, primeramente con un derechazo lejano de Lucas Montiel que sacó Manuel Roffo recostado sobre su costado derecho.
Parecía ser una buena vía para el «laureado» los disparos de media distancia, una herramienta que lo hacía más peligroso que el Ciclón, que contaba con una posesión estéril sin profundidad. El Albiverde avisó por segunda vez con otro disparo desde fuera del área, colocado e intencionado, esta vez de Octavio Alfonso, que se fue besando el larguero.
Pero llegando a la media hora de juego, el elenco azulgrana logró inaugurar el marcador en su primera aproximación nítida, que fue gentileza de Tobías Leiva, quien en su intento de control, ante el rechazo corto de Cristian Núñez, le regaló el esférico a Guillermo Benítez; este de inmediato habilitó dentro del área a Jorge Morel, quien recibió y acomodó el esférico al costado izquierdo de la estirada desesperada de Lautaro Maldonado.
La complementaria arrancó con la misma temática. Pero, pasando la hora de partido, Cerro Porteño consiguió el segundo tanto, que nació de la gran conducción de Carlos Chena, quien nuevamente exhibió sus dotes de buen pasador, filtrando la asistencia a favor del desborde de Juan Manuel Iturbe, quien metió el centro atrás que dejó a todos a contrapierna para que le quedara con el callejón libre a Fabricio Domínguez, que definió a placer.
Apenas un par de minutos después, el albiverde logró meterse de nuevo en el partido, poniéndose a tiro de empate con un tanto que nació en los pies de Cristian Núñez, quien con un pase de exterior —y tras una lectura fallida de anticipo de Gustavo Velázquez, que quedó a mitad de camino— dejó el camino allanado a Rodrigo Ruiz Díaz. Este recibió recostado por la izquierda y metió el centro atrás al punto penal para la llegada de Tobías Leiva, quien conectó con un potente derechazo para quemarle las manos a Manuel Roffo.
Tras el descuento, Rubio Ñu, empujado por la necesidad, se lanzó al ataque y pobló el terreno azulgrana. Sin embargo, careció de las herramientas necesarias —ni siquiera con los cambios introducidos por Javier Torrente— para llevar verdadero peligro a la portería de Manuel Roffo. De este modo, se mantuvo la mínima ventaja que permitió al “Ciclón” instalarse entre los ocho mejores del certamen, instancia en la que se medirá con el Sportivo San Lorenzo, que había eliminado al 4 de Mayo de Capiibary.

