Una foto que parece auténtica, pero fue creada con inteligencia artificial para abrir una cuenta digital. Banco Atlas detectó intentos de fraude con ese método.
El caso resume el nuevo frente de la banca paraguaya: cuantas más operaciones migran al celular, más sofisticadas se vuelven las amenazas.
Felipe Brun, gerente de Servicios Digitales de Atlas, conversó con ABC Negocios sobre el back office de la App: un engranaje de procesos, análisis de datos e inteligencia artificial que busca una experiencia eficiente e integral sin resignar seguridad.
Seguridad que aprende con datos
“Combinamos equipos especializados de monitoreo con varias capas de tecnología: tokens digitales, biometría y alertas automáticas que detectan operaciones inusuales”, explica Brun. Frente a amenazas que evolucionan cada día, el banco evalúa de forma permanente esquemas de seguridad adaptables al perfil de cada cliente.
Pero advierte que la tecnología no alcanza sola: “No compartir claves ni códigos, desconfiar de mensajes o llamadas que piden datos y operar solo por canales oficiales siguen siendo la primera barrera contra el fraude”.
Simplificar, eliminar y digitalizar
El banco revisa procesos, elimina pasos y digitaliza trámites que todavía exigen ir a una sucursal, para que los clientes resuelvan más gestiones por su cuenta.
“El impacto lo medimos en adopción, volumen de transacciones, conversión, retención, tiempos de respuesta y satisfacción, con ciclos cortos para corregir y lanzar mejoras rápidamente”, afirma Brun.
En Atlas, incluso, se cronometra la experiencia, comparte Brun: cuántos pasos y cuánto tiempo necesita cada usuario para completar una operación. “Las opiniones recibidas en la aplicación orientan los ajustes. La meta es menos esperas, operaciones simples y mayor autonomía financiera”, resume el gerente.
Lea más: Detrás de cada tasa hay un análisis que conviene hacer
Datos para hipersegmentar
Un equipo de Inteligencia de Negocios, integrado por ingenieros y científicos de datos, estudia el comportamiento de los clientes y las tendencias del mercado, incluso para detectar segmentos que aún no forman parte de la cartera.
La entidad utiliza motores de decisión y modelos de scoring para preaprobar créditos, además de modelos predictivos aplicados a cobranzas, fidelización y recomendaciones comerciales. “Ahora sumamos inteligencia artificial para anticiparnos: ofrecer la solución adecuada, en el momento oportuno, según el perfil de cada cliente”, señala Brun.
“Un ejemplo es la Cuenta Joven, para personas de 14 a 19 años: se abre desde el celular con autorización de los padres, que pueden supervisarla desde su propia App”.
Un banco en el bolsillo
Desde la App, los clientes consultan cuentas, transfieren, pagan servicios, solicitan tarjetas, gestionan préstamos con respuesta inmediata y compran o venden dólares con la cotización a la vista.
A eso se suman pagos con QR, Apple Pay y Google Pay, y el canje de puntos Atlas Más. En carpeta –comenta Brun– está la integración de servicios de Atlas Inversiones y Atlas Seguros, y la constitución digital de certificados de depósito de ahorro (CDA), para reunir toda la oferta en un solo canal.
PIX: de Asunción a Brasil sin efectivo
Desde enero de 2025, Atlas permite pagar en Brasil a través de PIX, con códigos QR o Chave Pix (que viene a ser el alias de Brasil), directamente desde la App: fue el primer banco paraguayo en ofrecer este servicio. Quien viaja puede comprar y pagar servicios sin llevar efectivo ni cambiar moneda.
El segmento corporativo también forma parte de la estrategia. “La apuesta se llama Atlas Connect: integra los servicios bancarios directamente en los sistemas de gestión de las empresas. Desde allí pueden pagar salarios y proveedores, hacer transferencias locales e internacionales, consultar saldos y conciliar cuentas en tiempo real”, cuenta Brun.
EVA, de asistente a agente
EVA, el asistente con inteligencia artificial que Atlas incorporó antes que ningún otro banco del país, nació para hacer transferencias por voz o texto. Hoy es un agente conversacional que responde consultas sobre productos y promociones, orienta al usuario y permite operar desde el chat.
Al prescindir de los menús tradicionales, facilita la operativa de quienes están menos familiarizados con la tecnología. Puertas adentro, el banco también usa IA para automatizar tareas repetitivas y respaldar decisiones, sin reemplazar el acompañamiento humano.
La hoja de ruta
Brun resume los próximos pasos en cuatro ejes: “Pagos inmediatos e interconectados a escala local y regional; la evolución de EVA y un uso más amplio de la inteligencia artificial; mayor personalización de los servicios, y una seguridad más inteligente y adaptable”.
Todo eso exige modernizar la infraestructura tecnológica: el trabajo menos visible del back office y el que define si el banco podrá innovar con agilidad sin descuidar la seguridad.






