Contextomía y di$conformidad

Contextomía es un vocablo que viene del inglés contextomy y, aunque no existe oficialmente en el diccionario de la RAE, se utiliza para referirse a la práctica de extraer un significado diferente al original de alguna frase o contexto dado. En la política criolla, la contextomía es el recurso que utilizan algunos políticos para disfrazar una mentira lanzada al éter y atribuir a terceros la responsabilidad de una “mala interpretación de sus dichos” cuando en realidad no quieren asumir públicamente que se equivocaron. Analicemos el caso Martín Arévalo.

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En una entrevista con motivo de su nombramiento como consejero de la binacional Yacyreta, el exparlamentario Martín Arévalo declaró a una radio local lo siguiente: “Solamente el presidente (Santiago Peña) sabe que ni siquiera quería este cargo que me dio y muchos de mis dirigentes que están a mi lado saben que no estoy a gusto, pero acepto, porque soy respetuoso de la autoridad y tengo que seguir para adelante”.

Más tarde agrego que “no es lo que buscaba, lo que buscaba era servir a mi país en un lugar donde se trabaje, se gane menos. No me interesa la plata, no me mueve a mí en el tema político”. ¿Qué de todo esto se ha sacado de contexto? La respuesta es nada. Ahora bien, lo que se desprende de estas declaraciones son tres cosas:

  1. Al parecer Arévalo sería una persona caprichosa. Si no se hace lo que él quiere, el berrinche público es un camino a transitar.
  2. Santiago Peña ni siquiera ha calentado el sillón de López y ya es cuestionado públicamente por su entorno. Esto es síntoma de que se avizoran grandes dolores de cabeza.
  3. Arévalo dijo que prefiere estar en un lugar donde sí se trabaje aunque se gane menos. Ergo, los consejeros no sirven para nada, salvo para cobrar los G. 85 millones mensuales que él está ofendido de recibir.
  4. El retruque público de Santiago Peña a Arévalo ha motivado que este último postee un aclaración pública en la que agradece el nombramiento y dice que sus palabras fueron sacadas de contexto.

No, no y no. Arévalo dijo lo que dijo... pero al verse embretado por la situación tiró la responsabilidad de sus dichos a terceros. ¿No hubiera sido mejor asumir el error y sus consecuencias? Aceptarlos y pedir disculpas engrandece. Y si tanto le indigna el cargo y no le interesa la plata debería dedicarse a la filantropía y no a la política partidaria... ese estanque lleno de tiburones ávidos de estar al $ervicio del paí$.

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