Títulos falsos: 30 años de impunidad

El escándalo que representa el registro de miles de títulos universitarios falsos en el Ministerio de Educación no tiene precedentes. Se trata de un esquema que, con toda impunidad, independiente de los gobiernos y los partidos políticos, operó por casi 30 años. Hasta un golpe de Estado y una pandemia hubo en el medio, y la mafia siguió operando como si nada.

La “fábrica” de títulos falsos que hoy conocemos se remonta, según las investigaciones de la fiscala Teresa Sosa Laconich, al año 2000. Al menos, esa es la fecha del título falso más antiguo que el Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) incluyó en su denuncia oficial, tras una auditoría interna. La verdad, por el modo en que se venía gestionando la certificación de los cartones en el Viceministerio de Educación Superior, no sabremos jamás, a ciencia cierta, cuántos miles de títulos falsos pudieron habilitarse en el siglo pasado.

La fiscala dice que, en la causa que ella maneja y que incluye 525 cartones, el título falso más reciente es del 2019, pero agrega: “eso no quiere decir que no tengamos o no descubramos más adelante documentos de otros años, anteriores o más actuales”. O sea, no sabemos tampoco si aparecerán más certificados de dudoso origen, por ejemplo, del año pasado o del actual inclusive.

Con estos datos conocidos, abriendo la línea de tiempo en el 2000, hay casi 30 años en los cuales los funcionarios del Viceministerio de Educación Superior y los demás involucrados en esta mafia que se dedicaba al lucrativo negocio de falsificar títulos, operaron sin miedo al éxito.

Varias son las figuras de la política nacional que fueron ministros de Educación en la época, comenzando por Nicanor Duarte Frutos, que después fue Presidente de la República; y pasando por el actual ministro del Interior, Enrique Riera; Eduardo Petta. Al presidente Fernando Lugo lo derrocaron “elegantemente”, mediante un disfrazado golpe de Estado y en el 2020, todos quedamos marcados para siempre por la pandemia del covid, pero el esquema de los diplomas apócrifos... continuó funcionando.

Pero tampoco ha de omitirse la responsabilidad del ministro de Educación actual, Luis Ramírez, que el mes pasado decidió ventilar el asunto, porque la podredumbre era demasiada y la pestilencia impedía que la olla siguiera sellada.

Incluso con las enormes dudas sobre la legalidad del título de abogado de Hernán Rivas, que fue diputado y senador y con el cual se destapó el escándalo cuando, con este documento consiguió para asombro de todos, ser presidente del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados, Luis Ramírez mantuvo hasta hace poco, como su hombre de confianza en el MEC y en el Cones, a Hermán Weinsensee. Se trata de quien fue rector de la Universidad Sudamericana y defendió en varias ocasiones el cartón de Rivas, en la actualidad procesado judicialmente por el caso.

Además, si bien fue Ramírez quien denunció ante la Fiscalía la existencia de la rosca y de al menos 525 cartones falsificados; ninguno de estos documentos se relaciona con la universidad que emitió el título dudoso de Rivas y de otros políticos cuya profesión también está en tela de juicio en este momento, como pasa con el senador Yamil Esgaib y su hijo, el concejal Nasser Esgaib. Todos colorados cartistas, por cierto.

En fin, luego de casi 30 años de impunidad, el escándalo de los títulos falsos tiende a crecer, sin que hasta el momento se conozca la identidad de ni un solo responsable. Una cosa sí, se puede afirmar con certeza: por el país caminan todos los días, trabajan, toman decisiones como grandes profesionales, falsos abogados, falsos docentes, falsos falsos... falsos.

mariana.ladaga@abc.com.py

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