Vuelos de esperanza

En medio de tanta corrupción estatal y del robo del erario público, es digno destacar el accionar de los militares de la Fuerza Aérea de nuestro país, quienes, a pesar del escaso presupuesto con el que cuentan, utilizan de buena manera los recursos que se les asignan para asistir, mediante vuelos, a los pobladores del norte y, de forma especial, a los chaqueños.

Sobre todo, se destaca lo referente a las permanentes evacuaciones de pacientes hacia los hospitales de la capital del país, atendiendo la enorme precariedad sanitaria que existe en el Alto Paraguay. Este tipo de asistencia se brinda a cualquier hora del día, inclusive durante la noche.

En Fuerte Olimpo, por ejemplo, donde se cuenta con una pista de aterrizaje para todo tiempo y equipada con iluminación, es común ver a los aviones militares buscar para su traslado a algún enfermo. Aterrizan inclusive en horas de la madrugada, notándose el alto compromiso social de los uniformados y del personal médico que acompaña cada viaje.

También están los vuelos semanales para transportar pasajeros desde Fuerte Olimpo y Bahía Negra, servicios que suelen duplicarse dependiendo siempre de las necesidades que se viven en esta zona chaqueña, como ocurre durante los permanentes aislamientos provocados por la falta de caminos.

En estos casos, incluso se recurre a vuelos continuos de helicópteros, como ya se ha visto en reiteradas ocasiones. Si bien estos efectivos son militares y responden a una cadena de mando, en la gran mayoría de ellos puede percibirse un trato humanitario que los dignifica como personas, sobre todo a la hora de servir a los pobladores humildes de esta parte del país.

Muchos describen esta labor como “vuelos de esperanza”, atendiendo la situación de abandono en la que se encuentran estas comunidades, especialmente durante los largos meses de encierro forzado. Incluso, cuando no se puede salir de las poblaciones ni siquiera para la compra de alimentos, los helicópteros se convierten en la única alternativa.

El Estado debería brindar un mayor presupuesto para la compra de más aeronaves destinadas a la asistencia de los pobladores, y no solamente para la defensa territorial, como ocurre con las recientes adquisiciones de los aviones Súper Tucano.

Decía recientemente el ministro de Defensa, Oscar González, que el patriota es aquella persona que asiste a su compatriota. Y, efectivamente, eso es lo que hacen estos militares con cada uno de los pobladores del Alto Paraguay mediante sus vuelos permanentes, que los convierten en verdaderos “vuelos de esperanza”.

calmiron@abc.com.py

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