Doble homicidio: Hallaron el “oro falso” utilizado para embaucar a los hombres asesinados en Encarnación

En el lugar fue hallada una bolsa de plástico de color negra, que contenía nueve panes de material blando, que estaban revestidos con papel aluminio de color dorado. Se presume que se trataría de panes de jabón, pero el material todavía está por determinarse a través de pericias científicas.Gentileza

En allanamiento, en un patio baldío en San Juan del Paraná, hallaron una bolsa que tenía nueve panes de un material con un revestimiento de papel metálico dorado. Los intervinientes presumen que se trata del “oro falso” utilizado para embaucar a las víctimas de homicidio.

En el marco de la orden judicial de allanamiento firmada por la jueza penal Gilian Espínola, una comitiva fiscal-policial se constituyó en un terreno baldío del barrio La Azotea del distrito de San Juan del Paraná, este domingo cerca de las 16:00. El lugar estaría en cercanía a la vivienda allanada donde fueron detenidos los españoles, sindicados como presuntos autores del doble homicidio cometido el pasado jueves 6 de agosto en Encarnación.

En el lugar fue hallada una bolsa de plástico de color negro, que contenía nueve panes de material blando, que estaban revestidos con papel aluminio de color dorado. Preliminarmente, se presume que se trata de panes de jabón, pero el material todavía está por determinarse a través de pericias científicas.

El procedimiento fue desarrollado por agentes del Departamento de Investigaciones de la Policía Nacional, encabezados por los fiscales Néstor Alonso y Rocío Valdez.

Agentes de la Policía de Investigaciones hallaron el oro falso, utilizado en estafa que concluyó en doble homicidio en Encarnación.

Los elementos fueron incautados en el marco de la causa investigada por el homicidio de Arsenio Erico Cano González (52) y Justo Pastor Garcete Cano (50). Los imputados en la causa son Fernando Barrionuevo Urbaneja y su hijo Aitor Barrionuevo Guirao, de nacionalidad española.

Falso oro

Videos filtrados revelaron el “modus operandi” de la supuesta estafa por el oro. El español ofrecía y se comunicaba a través de redes sociales con los interesados. Enviaba videos de supuesta “prueba” de la existencia del mineral de alto valor.

El trasfondo del homicidio investigado sería en el marco de una negociación por la compra-venta de oro, en la que los españoles eran los que venderían el oro, mientras que tres paraguayos oriundos de Juan E. O’Leary vinieron a Encarnación como compradores.

Se terminaron llevando más de G. 350 millones que eran parte del acuerdo. Entretanto, los investigadores presumen que este material incautado sería el que se ve en los videos que eran parte de la negociación.

La principal hipótesis del Ministerio Público indica que la oferta de oro es una fachada de estafa que termina con el homicidio de los compradores.

El caso investigado

Dos muertos y un herido fueron el resultado de un engaño por una supuesta venta de oro el pasado jueves 6 de agosto en Encarnación. Los intervinientes lograron identificar a las víctimas fatales, quienes aparecieron maniatadas y baleadas en un parque recreativo. Los fallecidos serían Arsenio Erico Cano González (52) y Justo Pastor Garcete Cano (50).

Los españoles Fernando Barrionuevo Urbaneja y su hijo, Aitor Barrionuevo Guirao son los principales sospechosos del doble homicidio ocurrido el jueves 6 de agosto en Encarnación.

Ambos viajaron desde el distrito de Juan E. O’Leary con un tercer acompañante, Francisco Javier Cano González (45), quien sobrevivió al ataque con un disparo en el cuello.

Las víctimas llegaron el miércoles 5 de agosto, se hospedaron en un alquiler de Capitán Miranda y realizaron una primera reunión con los españoles esa noche, en cercanías de la ruta PY01, en el acceso a Encarnación. Al día siguiente, el acuerdo de la transacción se debía hacer en el barrio Quiteria de Encarnación, donde llegaron a bordo de una Toyota Voxy blanca con matrícula AAII 313, frente al Minizoológico Juan XXIII. Allí se encontraron con los vendedores.

Este encuentro quedó registrado en cámaras de circuito cerrado cerca de las 7:30, donde se observa una presunta transacción. Posteriormente, abordaron el vehículo de los vendedores, una Jeep Cherokee blanca, que posteriormente fue llevada hasta el Parque El Paraíso. Por pedido de los presuntos embaucadores, las víctimas dejaron sus celulares en su vehículo antes de ser llevados al lugar del ataque.

Testigo clave

Según el relato del único sobreviviente, al llegar al sitio fueron reducidos a punta de arma de fuego, presumiblemente revólveres calibre .38mm. Fueron maniatados con cintillos y posteriormente baleados. Uno de ellos recibió ocho disparos, el segundo, un disparo en la boca, y el tercero, un disparo en el cuello, desde la parte posterior.

El sobreviviente terminó con el proyectil alojado en el maxilar. El disparo ingresó por la parte posterior del cuello, pero no lo hirió de muerte.

Por fortuna, el sobreviviente no revistió gravedad por la herida de bala, que quedó alojada en su mandíbula. Se hizo pasar por muerto por una hora, hasta que los señalados en la causa se fueron del sitio. Posteriormente, rompió un ventiluz y salió a pedir ayuda.

La intención de los asesinos era volver con herramientas para desmembrar y desaparecer los cuerpos, pero al llegar nuevamente a la escena del crimen, se toparon con la Policía Nacional. Esto terminó con una persecución hasta la residencia de los españoles y terminó con su detención.

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