Caso Ueno Bank: Filizzola afirma que ataque contra Rivarola “pasa todos los límites”

El senador Rafael Filizzola

El senador Rafael Filizzola advierte que buscar responsabilidades en el técnico que alertó sobre los balances de Ueno Bank busca infundir temor en los controles. Por otro lado, exige la salida de la cúpula del Banco Central del Paraguay por perder credibilidad y proteger al banco vinculado a Santiago Peña.

Al término del encuentro reservado con representates del BCP y senadores, el parlamentario opositor Rafael Filizzola declaró que las explicaciones desde el Banco Central del Paraguay (BCP) no aportaron ningún dato esclarecedor sobre la situación de Ueno Bank.

Para el legislador, los técnicos del BCP se limitaron a recitar el marco regulatorio vigente sin profundizar en las anomalías de una entidad que nació bajo la sombra del poder político, acaparando fondos del Estado mientras mantiene cifras altamente riesgosas en sus balances.

Filizzola calificó como una barbaridad de gravedad extrema que, desde ciertos sectores, se insinúe tomar acciones o perseguir al funcionario técnico Fernando Rivarola, exgerente de Supervisión de la Superintendencia de Bancos, bajo la sospecha de haber filtrado el memorando interno que encendió las alarmas sobre la salud financiera del banco.

El parlamentario señaló que este tipo de maniobras constituye una persecución política tendiente a amedrentar a los profesionales de carrera que buscan preservar el dinero de la gente. Comparó el hecho con otras causas, como el de Seprelad, donde se persigue al denunciante en lugar de investigar las irregularidades expuestas en los documentos oficiales.

Créditos vinculados que superan los límites

Durante su análisis, el legislador expuso con números en mano los puntos críticos que el BCP se niega a transparentar ante la ciudadanía. Explicó que Ueno Bank cuenta con un capital de 401 millones de dólares, al que se le deben restar cerca de 300 millones de dólares en créditos incobrables heredados tras la absorción de Visión Banco, además de otros 150 millones de dólares invertidos en empresas del mismo grupo.

Asimismo, calificó de escandaloso que la entidad registrare préstamos a empresas vinculadas por montos que rondan los 620 millones de dólares, cuando el límite regulatorio permitido apenas alcanzaba los 80 millones de dólares, lo que representa un exceso de casi diez veces por encima de lo tolerable por la ley bancaria.

Filizzola detalló el cuestionado mecanismo utilizado para eludir las advertencias del órgano regulador. Ante los reclamos de la Superintendencia, el banco supuestamente cedió la cartera excedente a una firma satélite del mismo grupo, la cual no contaba con fondos propios pero se apalancó mediante préstamos indirectos de la misma entidad para comprar la deuda.

La maniobra analizada por supervisores del BCP.

Esta compleja ingeniería financiera se da en un contexto de privilegio donde la institución financiera, ligada a los afectos y a la trayectoria empresarial del presidente Santiago Peña y su entorno cercano, se convirtió en la segunda depositaria de recursos públicos más grande del país detrás del Banco Nacional de Fomento (BNF), manejando además jugosos contratos estatales con la Corte Suprema, concesiones de juegos de azar y telecomunicaciones.

Pérdida de credibilidad y la exigencia de cambiar el directorio del BCP

El senador enfatizó que esta crisis no afecta la solvencia general del sistema bancario nacional, el cual se mantiene firme, sino que atañe de forma directa a una entidad particular alimentada por la estructura de poder.

Por este motivo, sostuvo que el Congreso y el Poder Ejecutivo no pueden permanecer de brazos cruzados mientras se pone en riesgo el dinero de los imponentes del Instituto de Previsión Social (IPS) y de miles de usuarios de tarjetas de crédito.

Para el parlamentario opositor, la cúpula actual del Banco Central perdió toda autoridad moral y técnica para actuar como juez impertérrito en esta causa y representa un retroceso de más de veinte años en materia de confianza institucional. Filizzola concluyó afirmando que resulta imperativo un cambio total en el directorio del BCP, empezando por su presidente, ya que quienes actuaron como cómplices o espectadores pasivos de estas irregularidades. Sostiene que jamás podrán formar parte de la solución para sanear la confianza en la supervisión bancaria del Paraguay.

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