La Cámara de Senadores prosiguió con el juicio político contra el presidente de la República, Santiago Peña, al admitir por unanimidad las pruebas en su contra y tras haber escuchado a sus “abogados defensores” Guillermo Preda y Adolfo Ferreiro, que no pudieron exponer siquiera el poder otorgado por el mandatario donde se los designa. Otro papelón fue que el principal argumento de uno de ellos es que Peña ya no podía ser echado por haber renunciado, sin embargo, siguió firmando decretos hasta ahora. La sesión concluyó cerca de las 14:40 y se convocó a la siguiente para dentro de 45 minutos, para alegatos finales.
Pese a que la etapa para la defensa concluyó sin que se haya presentado el presidente de la República, Santiago Peña y sus abogados, anunciados pero no confirmados con poder, Ricardo Preda y Adolfo Ferreiro, la Cámara de Senadores les dio espacio para la defensa durante la etapa de admisión de las pruebas, donde hicieron un descargo tras el cual quedaron muy mal parados.
Un momento clave fue cuando la senadora Yolanda Paredes (Cruzada Nacional), luego de oír toda la perorata de los abogados, les preguntó si tenían alguna documentación que acredite tener el poder para representar a Santiago Peña, que no se hizo presente. La secretaria general luego confirmó que se presentó finalmente el poder.
Pese a que el propio Peña anunció a través de sus redes sociales a designación de los mismos, lo que vale dentro de un proceso es un documento firmado que lo acredite.
Otro punto que destrozó uno de los alegatos centrales de la defensa de Peña fue, que según el abogado Guillermo Ferreiro, al haber una renuncia presentada por Peña, este inmediatamente deja de ser presidente y por ende ya no puede ser sometido a juicio político.
Este argumento cae desde el momento en que Peña se pasó la mañana firmando los decretos de aceptación de renuncia de varios de sus ministro, lo que acredita que sigue en el cargo.
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