El PGN 2027 abre un nuevo frente de discusión sobre la situación fiscal de Paraguay. El proyecto que el Poder Ejecutivo remitió al Congreso Nacional contempla un presupuesto de G. 166,3 billones (US$ 25.754,4 millones), un déficit fiscal de hasta 3,9% del PIB y una recaudación tributaria 8,6% superior a la prevista para el cierre de 2026.
En una entrevista con ABC Color, el doctor en economía y exministro de Hacienda Dionisio Borda cuestionó la posibilidad de que Paraguay retorne en 2028 al límite del déficit de 1,5% del PIB establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF). Advirtió que el actual Gobierno traslada el desequilibrio fiscal a la próxima administración. La conversación tuvo el siguiente desarrollo:
1.- El Gobierno presenta un presupuesto que exhibe un fuete aumento y, al mismo tiempo, sube temporalmente el déficit fiscal. ¿Estamos ante un presupuesto que responde a las necesidades reales del país o ante una estrategia para postergar decisiones fiscales difíciles?
- El Gobierno presenta un presupuesto de US$ 25.754 millones, que representa un aumento del 11,2% con respecto a 2026. El déficit fiscal se situaría en torno al 3,9% del PIB para afrontar, entre otras obligaciones, atrasos de la deuda pública, y podría incluso aumentar durante el curso del año.
El presupuesto tampoco contempla el reajuste salarial de los médicos. El último aumento salarial importante de este sector se produjo en 2012. Desde entonces, los salarios no han sido ajustados adecuadamente para compensar la inflación acumulada durante estos 14 años. Esto significa que su poder adquisitivo ha caído considerablemente.
En términos generales, el presupuesto no responde suficientemente a las necesidades del país debido a la baja asignación de recursos para áreas fundamentales como salud y educación. El Gobierno podría haber generado mayor espacio fiscal mejorando la calidad y eficiencia del gasto, pero tampoco contempla medidas significativas para aumentar los ingresos tributarios. En estas condiciones, el desequilibrio entre gastos e ingresos se traslada, sin mayor preocupación, a la siguiente administración.
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2. Si el Estado necesita recurrir a un déficit de hasta 3,9% del PIB para cubrir obligaciones acumuladas, ¿qué dice esto de la calidad de la gestión presupuestaria de los últimos años? ¿El PGN 2027 está sincerando cuentas o simplemente traslada el problema hacia adelante?
- Pienso que el déficit fiscal del 3,9% del PIB podría incluso aumentar debido a la acumulación de pasivos. El manejo presupuestario de esta administración ha sido muy relajado. El anterior ministro sostuvo el año pasado que entrábamos en una “economía de guerra”, lo que ya reflejaba las dificultades existentes.
El PGN 2027 está hecho a la medida de las necesidades inmediatas del Gobierno, pero podría descarrilarse durante su ejecución. Refleja, además, un optimismo poco creíble en materia de ingresos. Se estima que los ingresos tributarios aumentarán 8,6%, sobre la base de un tipo de cambio de G. 6.458 por dólar, cuando actualmente el dólar se encuentra alrededor de G. 5.900. Esa diferencia entre el supuesto presupuestario y la realidad del mercado puede afectar las previsiones de recaudación.
3. ¿En qué parte ve el principal riesgo de este PGN: en el nivel de gasto, en la capacidad del Estado para recaudar los ingresos previstos o en el crecimiento de la deuda? ¿Qué cifra del proyecto le genera mayor preocupación?
- El presupuesto tiene varios puntos débiles. Uno es el supuesto de un tipo de cambio elevado que no se corresponde con la realidad actual del mercado. Otro es el alto nivel de endeudamiento previsto, de aproximadamente US$ 2.100 millones, de los cuales unos US$ 1.270 millones destinarían a cubrir deudas pendientes, principalmente con constructoras y empresas farmacéuticas.
También preocupa el creciente déficit de la Caja Fiscal. El gasto destinado a este sistema aumentaría alrededor del 20% y alcanzaría aproximadamente US$ 1.320 millones el próximo año. Son cifras que revelan una creciente rigidez presupuestaria y reducen el margen para financiar otras prioridades.
4.- El Gobierno asegura que volverá al déficit de 1,5% del PIB en 2028. ¿Qué tendría que ocurrir para que esa meta sea creíble y qué tan probable es que nuevamente se termine justificando una postergación del ajuste?
- Es poco creíble que en 2028 se pueda volver abruptamente al límite establecido por la Ley de Responsabilidad Fiscal (LRF), de un déficit máximo del 1,5% del PIB. No creo que sea factible realizar una contracción fiscal de esa magnitud en un solo año.
Para que esa meta sea creíble debería existir desde ahora una estrategia clara de reducción gradual del déficit, acompañada de mayor eficiencia del gasto y fortalecimiento de los ingresos. De lo contrario, es probable que nuevamente se postergue el ajuste. El FMI viene insistiendo en la necesidad de retornar al cumplimiento de la Ley de Responsabilidad Fiscal.
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5.- ¿El aumento del presupuesto está generando mayor capacidad del Estado para prestar servicios o estamos frente a un crecimiento del gasto rígido, con poco margen para mejorar la calidad del gasto público?
- No creo que el aumento del presupuesto se traduzca necesariamente en mejores servicios públicos, particularmente en un año preelectoral. Una parte importante de los recursos está comprometida en gastos rígidos, como salarios, transferencias y servicio de la deuda.
Tampoco se observa un esfuerzo suficiente para eliminar gastos superfluos y generar ahorros que puedan destinarse a políticas contracíclicas o a sectores prioritarios. Resulta difícil esperar una mejora significativa en la calidad del gasto cuando en los años anteriores de esta administración no se realizaron reformas importantes en esa dirección.
6.- Si usted tuviera que recortar G. 1 billón del PGN 2027, ¿de qué partida lo sacaría y por qué? Y, al contrario, ¿en qué área considera que el Gobierno debería gastar más?
- Antes que recortar áreas prioritarias, revisaría los gastos superfluos, los privilegios, las contrataciones innecesarias y aquellas partidas que no generan beneficios concretos para la ciudadanía.
El Estado mantiene una importante deuda social con la población, especialmente con los sectores más vulnerables. Por eso debería redireccionar recursos hacia la formación de capital humano, principalmente salud, educación y nutrición. Sin embargo, hasta ahora el Gobierno ha mostrado poca sensibilidad frente a estas necesidades y no ha desarrollado políticas suficientemente contundentes para reducir las brechas de desigualdad.
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7.- ¿El PGN 2027 refleja las prioridades que necesita Paraguay para crecer o las prioridades políticas del Gobierno de turno? ¿Qué partidas permiten identificar con mayor claridad esa diferencia?
- El PGN 2027 es, en gran medida, más de lo mismo. No se percibe un cambio sustancial en las prioridades del gasto ni una estrategia suficientemente clara para impulsar el desarrollo del país.
Existe el riesgo de que, en un contexto preelectoral, los recursos públicos terminen respondiendo más a prioridades políticas que a las necesidades de la ciudadanía. Persisten privilegios, prácticas clientelares y beneficios para grupos vinculados al poder. Cuando los recursos del Tesoro se utilizan de esta manera, se debilita la capacidad del Estado para atender las verdaderas prioridades nacionales.
8.- ¿Qué debería cuestionar el Congreso durante el estudio del presupuesto y qué modificaciones al proyecto agravarían el problema fiscal en lugar de solucionarlo?
- El Congreso debería examinar con rigor los supuestos de ingresos, el crecimiento del gasto, el aumento del endeudamiento y la sostenibilidad del déficit fiscal. También debería revisar la calidad de las asignaciones y determinar cuáles responden realmente a prioridades nacionales.
Sin embargo, la experiencia genera pocas expectativas. El Congreso se ha convertido muchas veces en una caja de Pandora y difícilmente introduce correcciones orientadas a mejorar sustancialmente el presupuesto enviado por el Ejecutivo. Existe el riesgo de que las modificaciones respondan a intereses particulares o sectoriales y terminen aumentando todavía más el gasto.
El gran ausente debería dejar de ser el bien común. El presupuesto no es simplemente una planilla de ingresos y gastos: expresa las prioridades de un gobierno y determina quiénes terminan beneficiándose de los recursos públicos.
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