El proceso de industrialización está permitiendo que Paraguay avance gradualmente desde un modelo basado principalmente en la producción y exportación de materias primas hacia uno con mayor generación de valor agregado dentro del país. Este cambio, además de atraer inversiones, genera empleos, incorpora tecnología y abre posibilidades para conquistar nuevos mercados.
Sin embargo, referentes de distintos sectores coinciden en que el país todavía tiene importantes desafíos para sostener esta expansión y convertirse en un polo industrial de la región.
Vinicius Tonidandel, gerente de Blascor Pinturas, considera que el país atraviesa “un momento muy interesante” para el desarrollo industrial. Destaca como fortalezas la disponibilidad de energía, la ubicación estratégica y una población joven, condiciones que, a su criterio, permiten seguir creciendo.
“Cada vez entendemos más que Paraguay no puede limitarse a producir y exportar materias primas, sino que tenemos que generar valor agregado dentro del país”, sostiene.
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Una visión similar tiene Richard Rodríguez, supervisor de Marketing de Inpasa, quien señala que la industria paraguaya evolucionó de manera importante durante los últimos años. Para el ejecutivo, el país cuenta con disponibilidad de materias primas agrícolas, energía renovable y un sector productivo con capacidad de adaptación.
“Industrializar la producción nacional significa generar empleos, incorporar tecnología, abrir mercados y lograr que una mayor parte del valor producido permanezca en el país”, afirma.
Infraestructura para acompañar el crecimiento
El crecimiento de las inversiones también pone en evidencia las necesidades de infraestructura que todavía tiene Paraguay. Para los empresarios consultados, contar con rutas, una red eléctrica robusta y una logística eficiente será fundamental para que el desarrollo industrial pueda sostenerse.
Andreas Neufeld, del Grupo Yaguarete, considera que la infraestructura debe ser una prioridad nacional, especialmente la relacionada con la energía eléctrica.
Paraguay cuenta con una importante generación de electricidad, pero, según señala, existe un déficit en la capacidad de transmisión y distribución. Por ello, plantea la necesidad de ampliar las líneas de alta tensión, construir nuevas subestaciones y fortalecer la red de distribución.
“Si queremos que la industria siga creciendo, la infraestructura debe estar a la altura de ese crecimiento”, sostiene.
El empresario también pone como ejemplo a Villeta, uno de los principales polos industriales del país, que, según señala, todavía no cuenta con un acceso vial acorde con la importancia que adquirió la zona.
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Las rutas y la logística también son señaladas como prioridades por Tonidandel. El gerente de Blascor considera fundamental avanzar en caminos, infraestructura e hidrovía para mejorar la competitividad de las empresas.
En el sector de la construcción, además, destaca la importancia de que el Estado cumpla con los pagos correspondientes a las obras públicas, de modo que las constructoras puedan cumplir sus obligaciones y continuar movilizando la cadena industrial y comercial vinculada a la actividad.
Reglas claras y seguridad jurídica
Otro de los puntos coincidentes entre los referentes es la necesidad de previsibilidad para quienes invierten.
Tonidandel sostiene que una empresa que decide construir una planta, incorporar tecnología o adquirir nuevos equipos realiza una planificación de largo plazo, muchas veces de 10 o 20 años. Por ello, considera fundamental contar con seguridad jurídica y estabilidad en las reglas.
“No puede haber alteraciones legales o, aún peor, cambio de interpretaciones en materia fiscal o tributaria de forma repentina”, advierte. A su criterio, cualquier modificación debería contemplar un plazo prudencial.
Rodríguez también considera que las políticas públicas deben tener una visión de largo plazo y permitir que las inversiones puedan sostenerse.
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Para el representante de Inpasa, además de infraestructura y seguridad jurídica, el país necesita fortalecer la capacitación de la mano de obra y reducir la burocracia.
Apoyo a la producción nacional
Desde el sector avícola, Héctor Segovia Rodríguez, gerente comercial de Pollos Don Juan, observa un escenario de crecimiento, pero también de mayor competencia.
Señala que Paraguay está siendo observado internacionalmente por su crecimiento económico y atribuye parte de este desempeño a las inversiones realizadas por el sector industrial, tanto mediante la incorporación de nuevas tecnologías como a través de la llegada de capital extranjero.
Sin embargo, advierte que la entrada de nuevos competidores aumentará la oferta de carne avícola y obligará a las empresas locales a mejorar su eficiencia, principalmente en materia de costos, además de buscar nuevos mercados, tanto nacionales como internacionales.
En este contexto, identifica al contrabando como uno de los principales problemas que debe enfrentar el Gobierno.
“Considero que el Gobierno debería atacar dos frentes, por un lado con una lucha abierta y sistemática contra el contrabando, que no solo hace mal a la industria avícola sino a todos los productores e industriales nacionales”, sostiene.
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El empresario también reclama mayores incentivos para las empresas paraguayas. Considera que, en ocasiones, se otorgan facilidades a los capitales extranjeros que llegan al país, mientras se deja de lado a compañías nacionales con décadas de inversión y generación de empleo.
Agroindustria y biocombustibles
Entre las oportunidades de crecimiento, Rodríguez, de Inpasa, destaca especialmente a la agroindustria y los biocombustibles.
Considera que Paraguay tiene condiciones para transformar materias primas nacionales en energía renovable. Una mayor utilización de etanol y biodiésel, sostiene, permitiría reducir la dependencia de combustibles fósiles importados, ampliar el mercado para la producción agrícola y estimular nuevas inversiones.
Para avanzar en este sector, plantea fortalecer los porcentajes de mezcla de biocombustibles, garantizar controles efectivos de calidad y trazabilidad y combatir la informalidad.
La apuesta por agregar valor a la producción nacional aparece así como uno de los principales caminos para profundizar el proceso de industrialización.
Para Tonidandel, Rodríguez, Segovia y Neufeld, el potencial existe. La cuestión ahora es generar las condiciones para que ese potencial se traduzca en mayor industrialización, empleo, competitividad y nuevos mercados.