La economía paraguaya, valuada en unos US$ 52.000 millones, nuevamente se destaca en su desempeño en este 2026 con un crecimiento del producto interno bruto (PIB) proyectado en 4,5% y en el cual las industrias nacionales tienen una activa participación. En conjunto, el sector secundario crecerá 4,6% este año y representa alrededor del 32,7% del total del PIB, generando casi US$ 17.000 millones al año.
La evolución prevista confirma el protagonismo del sector secundario, que abarca a las manufacturas, las construcciones y el suministro de electricidad. Según el anexo estadístico del Banco Central del Paraguay (BCP), el crecimiento proyectado para 2026 (4,6%) sucede a una expansión del 6,9% registrada en 2025 y del 2,7% de 2024.
Así, la industria manufacturera representa la mayor parte del sector secundario paraguayo. Su aporte ronda el 19% del PIB y moviliza casi US$ 10.000 millones por año, de acuerdo con las estimaciones difundidas por el BCP.
Para 2026, las manufacturas crecerían 3,9%, una tasa inferior al 5,6% observado en 2025, pero que mantiene al segmento en una trayectoria expansiva. Considerando los últimos cinco años y el desempeño esperado para el período actual, el crecimiento promedio de la actividad manufacturera se ubicaría también en torno al 3,9%.
En la actualidad, entre los rubros con mejor desempeño figuran la industria cárnica, la producción de aceites y harinas, los productos químicos y las actividades asociadas a la construcción, como la fabricación de varillas y cemento. También se incluyen segmentos orientados al equipamiento del hogar.

Construcción y energía, con avances previstos
En lo referente a la construcción, tendría una expansión del 3,5% en 2026 y una contribución del 6,4% en el PIB, según las proyecciones oficiales. Aunque su ritmo sería menor al de otros componentes, el rubro conserva una importancia significativa, tanto por su articulación con proveedores industriales como por su capacidad de absorber mano de obra.
El mayor crecimiento dentro del sector secundario correspondería a la electricidad, con una variación estimada del 7,4%. La cifra se produce después del repunte de 10,9% registrado por esa actividad en 2025, lo que refleja una continuidad en la recuperación del componente energético.
La combinación entre manufactura, obras y energía explica el peso estructural del sector en la economía paraguaya. Su desempeño no solo incide en el PIB, sino también en cadenas de suministro, inversiones, demanda de insumos y actividad laboral en numerosos rubros conexos.
Casi 615.000 empleos directos
El peso de estas actividades con casi 30.000 industrias registradas también se expresa en el mercado de trabajo. Datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) indican que el sector secundario emplea directamente a 614.971 personas, equivalentes al 19% de la población ocupada del país al segundo trimestre de 2026.
Al desagregar por rubros, se destaca que las manufacturas concentran 353.031 puestos de trabajo directos. La construcción, por su parte, reúne algo más de 261.940 trabajadores. A esa cifra se suma un efecto indirecto más amplio, derivado de proveedores, logística, servicios y actividades comerciales vinculadas a la producción industrial y a las obras.
La expansión del sector eleva, además, la demanda de perfiles técnicos. El manejo de maquinarias, equipos e implementos especializados requiere trabajadores con formación específica, por lo que el crecimiento industrial plantea también un desafío de capacitación y disponibilidad de mano de obra calificada.

Ampliar la matriz productiva
Especialistas del sector consideran que Paraguay aún dispone de margen para incrementar la participación de la industria en su estructura económica. Entre los factores que podrían acelerar ese proceso se encuentran los grandes proyectos en ejecución y las inversiones en planificación.
La futura planta de celulosa Paracel aparece entre las iniciativas mencionadas por su potencial para modificar la matriz productiva una vez que entre en funcionamiento. Por la escala de ingresos proyectada, este tipo de emprendimientos podría tener un impacto relevante en la actividad industrial y en las exportaciones.
El contexto macroeconómico y la calificación de grado de inversión son señalados, asimismo, como ventajas para atraer capitales. El desafío consiste en transformar esas condiciones en nuevas industrias capaces de generar empleo, agregar valor y ampliar la base productiva del país.
