Durante 2026, el DXY presentó una trayectoria volátil, marcada por cambios en las expectativas de tasas de interés, tensiones geopolíticas y fluctuaciones de los precios energéticos. La serie histórica proporcionada por Investing.com muestra que el índice pasó de 98,42 puntos el 2 de enero a 101,27 puntos el 24 de septiembre (pudo haber sufrido una mínima variación debido al horario del corte realizado). Esto representa una apreciación del 2,9% respecto de la primera jornada registrada del año, aunque el comportamiento no fue uniforme entre los distintos meses.
El primer mes estuvo caracterizado por la debilidad del dólar. El índice descendió hasta 96,22 puntos el 27 de enero, su menor registro dentro de la serie analizada. Entre los factores que influyeron figuraron las expectativas de recortes de tasas de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), la incertidumbre sobre la política comercial estadounidense y las preocupaciones del mercado acerca de la independencia del Banco Central. La FED mantuvo entonces su tasa de referencia entre 3,5% y 3,75%.
A partir de marzo, el dólar recuperó terreno. El DXY cerró ese mes en 99,96 puntos, con una expansión mensual del 2,4%. La intensificación del conflicto en Medio Oriente incrementó la demanda de activos considerados refugio y elevó los precios energéticos, con consecuencias sobre las expectativas de inflación. Sin embargo, en abril el indicador retrocedió un 1,9%, hasta 98,06 puntos.
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Las noticias sobre una posible reapertura del Estrecho de Ormuz y las expectativas de una disminución de las tensiones contribuyeron a reducir temporalmente la demanda de dólares.
La recuperación se intensificó posteriormente. Tras alcanzar 98,91 puntos al cierre de mayo, el índice ascendió hasta 101,19 puntos al finalizar junio, un crecimiento mensual del 2,3%. El 24 de junio había registrado 101,61 puntos, máximo de la serie analizada.
En ese período, las expectativas de aumentos de tasas en Estados Unidos y las caídas bursátiles favorecieron la demanda de dólares. La FED mantuvo su tasa sin cambios en junio, pero advirtió que la inflación permanecía elevada, parcialmente por los mayores costos de la energía.
Durante parte de julio y agosto, el DXY volvió a perder impulso. El indicador cerró julio en 99,91 puntos y agosto en 99,43, con disminuciones mensuales del 1,3% y 0,5%, respectivamente. La Reserva Federal conservó las tasas en julio, mientras que en agosto los anuncios del Tesoro estadounidense sobre mayores recompras de bonos de largo plazo contribuyeron a reducir los rendimientos y presionaron al dólar.
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En septiembre se produjo un nuevo fortalecimiento. El DXY pasó de 99,43 puntos al cierre de agosto a 101,27 puntos el 24 de septiembre, un incremento del 1,9%. La FED elevó su tasa de referencia en 25 puntos básicos el 16 de septiembre, hasta el rango de 3,75% - 4,00%. Posteriormente, los datos de actividad manufacturera y el aumento de los rendimientos de los bonos estadounidenses reforzaron las expectativas de nuevos ajustes monetarios.
Por otra parte, el Banco Central Europeo también elevó sus tasas en septiembre, con un incremento de 25 puntos básicos que situó la facilidad de depósito en 2,5%. Esta decisión evidencia que las presiones inflacionarias y las respuestas monetarias no se limitan a Estados Unidos, por lo que la evolución del dólar también depende de las decisiones de otros bancos centrales.
Para Paraguay, la recuperación del Índice Dólar constituye una referencia relevante, aunque no determina directamente el tipo de cambio del guaraní, tal como se viene observando desde el año 2025 con un comportamiento marcadamente distinto de la moneda nacional con respecto a la dinámica del dólar a nivel internacional.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.