Ola de calor: quiénes deberían extremar los cuidados

Mujer embarazada en plena ola de calor extremo.Shutterstock

Las olas de calor no afectan a todos por igual. Cuando las temperaturas se mantienen altas durante varios días —y, sobre todo, cuando las noches no refrescan— el cuerpo pierde capacidad para regular su temperatura. En ese contexto aumentan los cuadros de deshidratación, agotamiento por calor y golpes de calor, una emergencia que puede progresar rápido si no se actúa a tiempo. ¿Quiénes son más vulnerables?

Los grupos más vulnerables

Las personas mayores encabezan el listado de riesgo.

Anciano en plena ola de calor extremo.

Con la edad suele disminuir la sensación de sed y puede alterarse la respuesta del organismo al calor, además de ser frecuente la convivencia con enfermedades crónicas y tratamientos que influyen en la hidratación o la presión arterial.

Anciano en plena ola de calor extremo.

También requieren especial atención los bebés y niños pequeños: su sistema de regulación térmica es inmaduro y dependen de adultos para hidratarse, vestirse y resguardarse.

Las embarazadas deben extremar precauciones porque el calor intenso incrementa el estrés fisiológico, puede favorecer descompensaciones por presión baja y aumenta el riesgo de deshidratación.

Mujer embarazada en plena ola de calor extremo.

A su vez, las personas con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales o diabetes suelen tener menor margen para tolerar pérdidas de líquido y sales; en ellas, un episodio de calor extremo puede precipitar descompensaciones.

Anciano en plena ola de calor extremo.

Otro grupo clave es el de quienes trabajan o entrenan al aire libre —construcción, reparto, agricultura, seguridad, limpieza— o en ambientes cerrados con alta carga térmica. El riesgo no depende solo del termómetro: también influyen la humedad, el esfuerzo físico y la disponibilidad de pausas e hidratación.

Las personas en situación de calle o en viviendas sin adecuada ventilación o refrigeración enfrentan, además, barreras para acceder a agua segura y lugares frescos.

Medicación y consumo de alcohol: factores que pueden agravar

Determinados fármacos pueden interferir con la regulación de la temperatura o el balance de líquidos, como diuréticos, algunos antihipertensivos, antidepresivos y medicamentos con efecto anticolinérgico.

No se recomienda suspender tratamientos por cuenta propia, pero sí consultar al equipo de salud ante dudas y reforzar la vigilancia de síntomas.

Ola de calor extremo.

El alcohol y otras sustancias, por su parte, favorecen la deshidratación y alteran la percepción del riesgo.

Señales de alarma y qué hacer

El agotamiento por calor suele manifestarse con sed intensa, mareos, debilidad, dolor de cabeza, náuseas, calambres y piel fría o sudorosa.

Mujer embarazada en plena ola de calor extremo.

El golpe de calor es más grave: puede haber confusión, desmayo, temperatura corporal elevada y piel caliente, con o sin sudor. Ante estos signos, se recomienda buscar asistencia médica urgente, llevar a la persona a un lugar fresco, aflojar la ropa y enfriar el cuerpo con paños húmedos o agua; si está consciente, ofrecer agua en pequeños sorbos.

Cuidados cotidianos que marcan la diferencia

Las recomendaciones sanitarias coinciden en priorizar hidratación frecuente, incluso sin sed; comidas livianas; evitar exposición al sol y actividad intensa en horas de mayor temperatura; usar ropa clara y liviana; ventilar y refrescar ambientes; y realizar controles más seguidos sobre quienes viven solos o tienen dificultades para cuidarse.

En una ola de calor, la prevención no es un consejo general: para muchos, es una medida de salud esencial.

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