Vecinos de la calle Epifanio Méndez Fleitas del barrio San Pablo en Asunción, viven un calvario por la clausura de todos los accesos a sus domicilios. En el lugar, el exintendente Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista) había prometido la construcción del desagüe pluvial del Abasto, con el dinero de los bonos G8 (2022).
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A seis años de la emisión, el dinero ya no existe y la obra está estancada. Los vecinos reclaman al actual intendente, Luis Bello (ARN-cartista), que el proyecto continúe y concluya, para recuperar su calidad de vida.
Los frentistas denuncian que las obras en esta calle llevan siete meses abandonadas. Aunque la vía figura como habilitada, los enormes baches la vuelven prácticamente intransitable.
La calle es una trampa mortal
Esta mañana, un automóvil se hundió y quedó “empantanado” en medio de la tierra removida que está esparcida por la calle, sin señalización de advertencia del peligro. El propietario tuvo que recurrir al auxilio de los vecinos para que lo remolquen.
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En las condiciones actuales, la calle es una trampa mortal. La falta de correcta señalización ya provocó accidentes, como el ocurrido menos de un mes atrás. En la esquina de Méndez Fleitas con Cacique Arecaya, una camioneta cayó en un profundo pozo abierto en plena calle.
El desagüe pluvial del Abasto fue adjudicado por Rodríguez al Consorcio Pluvial Abasto, integrado por Covipa y Chaves Construcciones, y representado legalmente, entre otros, por Óscar Antonio Rubiani.
El costo total de la obra es de G. 71.393 millones, de los cuales, según consta en el portal de la Dirección Nacional de Contrataciones Públicas (DNCP), se habrían pagado G. 23.792 millones.
Incalculable perjuicio
El perjuicio para los comerciantes y frentistas de la zona es actualmente incalculable y devastador. Dueños de negocios reportan que llevan casi siete meses sin ingresos debido a que los clientes no pueden acceder al lugar. La falta de alternativas viales ha dejado a los locales comerciales en un aislamiento económico total.
La calidad de vida se ha deteriorado drásticamente por el polvo constante que resulta insoportable. Los días de lluvia, el sitio se transforma en un verdadero pantano.
Los vecinos lamentan que no exista salida hacia ninguna parte, quedando atrapados en sus casas. Incluso las calles paralelas presentan problemas de circulación, agravando el encierro de todo el barrio.
Cambios y deudas
El proyecto, y particularmente los trabajos sobre Epifanio Méndez Fleitas, enfrentan problemas al menos desde junio del año pasado, cuando la Municipalidad de Asunción aún estaba bajo la administración de Rodríguez. El 13 de ese mes, la contratista había comunicado a la Municipalidad problemas que estaban fuera de su alcance.
En la nota, enviada a la Dirección de Obras de la comuna, se señalaba la necesidad del concurso de la Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap) para la “readecuación de las aductoras de agua”. Pese a múltiples solicitudes vía nota y en reuniones presenciales, la estatal no respondió.
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A esto se suma el retraso en los pagos por parte de la comuna, que provocó un proceso de avenimiento, por parte de la empresa, con el objetivo de la suspensión del contrato por falta de pago.
Carlos Pereira, interventor de la gestión de Rodríguez, había informado de una deuda de G. 7.328 millones con la contratista, producto de la falta de pago de al menos cinco certificados hasta el mes de junio, monto que hasta septiembre del año pasado, ascendía a casi G. 15.000 millones, según fuentes de la comuna.
En la Junta Municipal, está pendiente de tratamiento un convenio modificatorio solicitado por la contratista, como consecuencia de los problemas encontrados, que no estaban previstos en el proyecto original.
Desvío e intervención
El interventor Carlos Pereira, documentó “terribles prácticas ilegales” durante la gestión de Nenecho, como la utilización de una “cuenta única” y el desvío G. 512.000 millones de los bonos G8 (2022) que debían ser para obras.
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De las ocho cuencas prometidas con ese dinero, Rodríguez apenas empezó cuatro, pero no terminó ninguna.
Pereira reportó además que las adjudicaciones tuvieron un sobrecosto de más de US$ 8 millones respecto al plan de inversión de los bonos, aprobado por la Junta Municipal en 2022. En su informe final, reportó que la obra del Abasto tenía un avance de obras aproximado de un 35%.
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El el citado documento, constaba un informe de la Cámara Paraguaya de Desarrolladores Inmobiliarios (Capadei), a pedido de Pereira, que reportó retrasos constantes en el cronograma de ejecución en todas las obras iniciadas. Entre las causales, aparecen las “lluvias constantes, inconvenientes no previstos en el proyecto original y problemas propios de la naturaleza de las obras”.
Rodríguez renunció al cargo el 22 de agosto, minutos antes de la presentación del contundente informe final del interventor y ante la inminencia de su destitución, anunciada por su propio movimiento, el cartismo. El exintendente enfrenta por lo menos ocho procesos judiciales, incluyendo una acusación formal por lesión de confianza y asociación criminal en la causa de los “detergentes de oro”.