Tagüide Picanerai, se convirtió este martes en el primer ayoreo totobiegosode que juró como abogado ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Desde muy pequeño, era consciente de que tenía que “mirar el horizonte”, como le gusta describir, si no quería volver a pasar hambre y sed en su comunidad, ubicada inicialmente en el distrito de Campo Loro, departamento de Boquerón, a más de 500 kilómetros de la capital.
A diferencia de algunos congresistas de dudosos escrúpulos, Tagüide destaca por su trayectoria académica. El 25 de noviembre del 2025, recibió su título de abogado en una ceremonia de gala, luego de seis años de estudio en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Diplomáticas de la Universidad Católica de Asunción (UC).
Antes, estudió Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción (FFUNA), pero le falta la tesis de grado para culminar esta carrera.
Su camino estuvo marcado por dificultades. Cuando estudiaba la secundaria en una institución educativa pública de Filadelfia, su comunidad pasaba por un mal momento, así que tuvo que volver. “No hay comunidad si la gente pasa hambre, no teníamos ni galleta para comer, así que tuve que dejar el colegio y regresar a Campo Loro. Yo dejé varias veces el colegio y luego retomé para terminar”, cuenta el novel profesional de las Ciencias Jurídicas.
¿Cómo viven los ayoreos? El Chaco y sus grandes adversidades
El abogado Picanerai relata cómo es la vida de la comunidad ayoreo en el territorio chaqueño. Por un lado, explica que no cuentan ni con agua corriente, estando a solo 50 kilómetros de la ciudad de Filadelfia.
“Muchas comunidades siguen sin contar con agua corriente potable, y el Chaco no perdona porque en temporadas de sequía te quedas completamente abandonado, dependes de camiones cisterna del Estado que nunca alcanzan”, dice.
Así como hay sequías que son extensas, también hay inundaciones que bloquean todos los territorios, que aislan a las familias por semanas y hasta por largos meses.
“Hay que afrontar esas grandes adversidades en el Chaco. En otras épocas, vivir y estar allá siempre fue difícil, pero más allá de que hoy hay mayor accesibilidad en cuanto a rutas, también mejor acceso a comunicación, no implica que todas las familias viven bien, que tengan ingresos. Una ruta nomás no te da esa seguridad”, sostiene.
La falta de acceso al agua y tierra: necesidades acuciantes de las comunidades indígenas
A las adversidades que aumentan debido al veloz cambio climático, se suma la deforestación que pone en riesgo la vida de la comunidad ayoreo totobiegosode que sigue en aislamiento voluntario, una de las pocas comunidades de América Latina en esta situación, fuera del Amazonas.
El abandono del suelo, la caza furtiva y la falta de acceso a territorio por parte de miles de familias indígenas también son problemas apuntados por Tagüide Picanerai.
Según datos del Sistema de Protección Social de los Pueblos Indígenas, alrededor del 30% de las poblaciones indígenas no cuentan con títulos de propiedad (2025) y, el acceso a la vivienda solo alcanza al 40% de las familias. Todas estas necesidades los exponen al riesgo de desalojo y desplazamiento forzado, afirman desde la Articulación Nacional Indígena por una Vida Digna (Anivid).
El acceso al agua es del 68% en las comunidades, sin embargo, el agua potable, solo llega al 40% de las comunidades relevadas, y la gran mayoría de estas solo en la región Oriental.
La visión de Tagüide sobre la carrera espacial
Tagüide expone lo que para él representa una tremenda contradicción del ser humano y, sobre todo, de cómo el Estado no asegura una vida digna para todas las personas, mientras realiza grandes inversiones en todo tipo de viajes al Espacio.
“Estamos en pleno siglo XXI. El hombre llega a la luna, llega a Marte. Sin embargo, el mismo hombre, que quiere ir más allá, se olvida de lo que es lo más importante, que es cuidar la Tierra, cuidar y asegurar el agua para todos, asegurar alimento para la población”, apunta.
Sus palabras se asemejan al poema de Gil Scott-Heron, poeta y músico afroamericano que en 1970 escribió “Whitey on the Moon” (El “blanquito” en la Luna), exponiendo una crítica social sobre los millones de dólares invertidos en el aterrizaje lunar, mientras que miles de comunidades afroamericanas vivían con extremas necesidades.
“Ir al espacio, a Marte implica un costo enorme, pero sin embargo, hay que ver y sentir también lo que es el cuidado aquí en el planeta. Yo creo que el Chaco no está desligado del mundo hoy día, es uno de los grandes pulmones del continente”, insiste Tagüide.
El siguiente paso en la carrera del primer abogado ayoreo
Tagüide Picanerai, afirma que todo este abandono y falta de inversión hacia las comunidades indígenas, lo obliga a tomar un siguiente paso en su carrera. “Para mí, la elección era Derecho o Ciencias Políticas, porque creo que la única forma de garantizar que se cumplan nuestros derechos es involucrarme, quiero incursionar en la política”, explica.
Por ello, este año decidió candidatarse para integrar el directorio del PLRA. “Luego veremos, pero creo que un gran espacio donde se toman decisiones es el Parlamento, en alguna de las dos Cámaras. Por qué no un indígena que llegue a esos lugares. Porque duele que muchas familias hoy no tengan un pedazo de tierra”, remarca.
También cuestiona que pese a que la Constitución Nacional es de las pocas de Latinoamérica que tienen todo un capítulo destinado a la población indígena, en las universidades y en las Facultades de Derecho no se habla de ello, no es un tema siquiera de debate en la educación superior. “Es como si ese capítulo no existiera”, reclama.
Perdido en el Chaco
El 1 de agosto del año pasado se había reportado el extravío de Wenceslao Benoit, argentino de 77 años de edad, durante una expedición en el Parque Nacional Defensores del Chaco, ubicado entre los departamentos de Alto Paraguay y Boquerón.
Luego de varios días de infructuosa búsqueda por parte del Gobierno, que montó un feroz operativo de rescate por tierra y aire, el ministro del Interior, Enrique Riera, había anunciado que los ayoreos totobiegosode se ofrecieron a colaborar en las operaciones y que esa asistencia fue aceptada por las autoridades.
Fueron los ayoreos quienes hallaron a Benoit, encontrado sin vida en un lugar de la reserva natural, luego de más de siete días de su desaparición. Tagüide formó parte del grupo de ayoreos que se adentró en lo más profundo del bosque para emprender esa misión.