Hoy se concretó un juramento que marca un hito en la historia del derecho de nuestro país, como del pueblo ayoreo totobiegosode, luego de que Tagüide Picanerai juró como el primer abogado de la comunidad originaria.
Tagüide, muy emocionado ante la felicidad que le genera el haber jurado como abogado, sostuvo que se hace cumplir una pequeña parte de la deuda que tiene el Estado paraguayo con las comunidades indígenas.
Dijo que ahora, por lo que resta del año, va a analizar con su familia qué se puede mejorar en su comunidad. Tagüide es miembro de la comunidad Ayoreo Chaidi, que vive a 600 km de Asunción.
“Ahora me dedico a estar con mi familia, no tengo mucha tarea laboral, digamos, en este momento, pero yo creo que esta oportunidad me va a abrir muchas puertas, porque así va a ser. Yo creo que dentro de lo que es el derecho, el tema del derecho indígena es superimportante, porque hay que recordar que prácticamente la Constitución paraguaya es una de las constituciones a nivel Sudamérica que tiene un capítulo aparte con relación a los derechos de los pueblos indígenas”, destacó.
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Derecho indígena en Paraguay
Lamentó que a nivel universitario se habla muy poco del derecho indígena en general, por lo que buscará aportar a la profesión para que no solamente se quede en el papel y “en un cuarto oscuro”, sino también instalar la discusión de los derechos de los pueblos indígenas en la Constitución Nacional.
Agregó que su vida siempre fue difícil, por más que esté hoy frente a una cámara con traje, camisa y corbata, ya que siempre fue un niño descalzo.

“Vale de recordar que mi familia abandonó el bosque, el monte del Chaco, a finales de los ’70 y ’80, y yo creo que este va a ser un paso fundamental para poder siempre colaborar con ellos, porque las dificultades son enormes en las comunidades con relación justamente a su derecho al territorio y demás derechos fundamentales que deben ser garantizados”, afirmó.
Contó que estudió en una escuela en Campo Loro, distrito de Filadelfia, hoy día lugar habitado por una comunidad ayorea y posteriormente tuvo que abandonar Campo Loro y volver a estudiar en el colegio de Filadelfia, porque la escuela de Campo Loro no llegó a contar con el noveno grado cuando él vivía en la comunidad.
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“Tuve la idea realmente de dejar mis estudios en su momento, porque la realidad fue muy, muy difícil. Siempre lo ha sido hasta hasta hoy día en el Chaco paraguayo, pero bueno, yo creo que lo fundamental siempre han sido mis padres, que siempre han colaborado de alguna otra forma conmigo, más allá de sus necesidades a nivel familiar”, detalló.
Tagüide, una historia de resiliencia y determinación
A pesar de las dificultades, Tagüide nunca se rindió tras mentalizarse como objetivo el salir de su comunidad a fin de poder aportar a su familia, por lo que insistió en que hay que mirar siempre al horizonte y ser firmes, más allá de de las necesidades de las comunidades.
Así fue como ingresó a la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Asunción, donde cursó con una beca completa desde el 2018 hasta el 2026.
Tagüide estuvo acompañado de su padre, Poai Picanerai, quien se destacó por el uso de una corona hecha con piel de jaguarete y las plumas de varias aves, lo que representa a la máxima autoridad de una comunidad. “Es como vestirse de gala”, describió Poai.
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Aseguró estar muy feliz por el logro de su hijo porque la escuela de vida por lo general es muy difícil y la universidad forma parte de lo difícil que es la vida.
“Realmente estoy muy feliz al igual que mi comunidad, porque sabemos lo que implica tener o contratar un profesional de derecho y estamos acá, más allá de las adversidades y sabemos que él va a colaborar con nosotros. Tenemos muchísimas necesidades, pero una de esas que es fundamental para nosotros es el tema de la tierra o el territorio, donde muchas veces se quiere desforestar nuestro territorio reclamado en Alto Paraguay, que al mismo tiempo es reconocido por el Estado paraguayo como patrimonio natural y cultural ayoreo totobiegosode”, destacó.