Desde 1989, tras la caída de la dictadura de Alfredo Stroessner, se volvió casi una tradición el uso del auto Chevrolet Caprice blanco descapotable en la asunción de cada uno de los presidentes electos de la era democrática.
Así fue con Andrés Rodríguez (1989-1992), Juan Carlos Wasmosy (1993-1998), Nicanor Duarte Frutos (2003-2008), Horacio Cartes (2013-2018) y Mario Abdo Benítez (2018-2023). Alfredo Stroessner, si bien no utilizó el vehículo en su asunción, si lo tenía en cuenta para varios actos oficiales.
Sin embargo, coincidente y curiosamente los presidentes paraguayos de la era democrática que no utilizaron el tradicional vehículo no culminaron su mandato. Estos son:
- Raúl Cubas.
- Fernando Lugo.
- Santiago Peña.
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Los vehículos que utilizaron los presidentes
Raúl Cubas utilizó por cuestiones de seguridad un vehículo blindado debido a la tensión política que existía en 1998.
Renunció en 1999 tras el “Marzo Paraguayo”, hecho que involucró masivas protestas sociales y la crisis política desatada por el asesinato de su vicepresidente, Luis María Argaña. Estaba acorralado por un inminente juicio político tras haber liberado al militar Lino Oviedo.
Fernando Lugo, electo en el 2008, utilizó un Jeep militar descubierto y realizó el trayecto del Palacio de López a la Catedral Metropolitana de Asunción caminando en sus famosas sandalias.
Fue destituido en 2012 por un juicio político por mal desempeño tras la Masacre de Curuguaty, un violento enfrentamiento entre policías y campesinos que dejó 17 muertos.
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Santiago Peña, electo en el 2023, utilizó un Rolls-Royce Corniche II descapotable de color oscuro. Renunció tras el colapso de Ueno Bank, entidad bancaria perteneciente al grupo empresarial del que fue accionista y a pesar de ello está siendo sometido a juicio político.
Tras quedar congeladas más de tres millones de cuentas de trabajadores y ciudadanos, empresas y hasta fondos públicos por más de G. 4,9 billones, se aprobó el libelo acusatorio en la Cámara de Diputados para destituirlo a través de un juicio político; sin embargo, presentó su renuncia y pese a la aprobación del libelo acusatorio, se convocó a una sesión bicameral que quedó sin quórum aunque la tendencia era el rechazo de la renuncia y que continúe el juicio político.