La IA llega a las aulas, pero el talento que necesitan las empresas sigue sin formarse

La IA llega a las aulas.

El sistema educativo paraguayo no produce los perfiles que demanda el mercado. Con rezagos estructurales en comprensión lectora y pensamiento crítico, el país enfrenta un déficit de capital humano que frena la productividad y la competitividad.

La inteligencia artificial ya está en las aulas. Miles de estudiantes utilizan a diario herramientas que responden preguntas, generan contenidos y resuelven ejercicios. Pero en las oficinas de recursos humanos de las empresas paraguayas, el diagnóstico es otro: los perfiles que ingresan al mercado laboral no tienen las competencias que el entorno productivo exige.

La brecha no es tecnológica. Es estructural

“La discusión ya no pasa por acceder a la información. Hoy el desafío es comprenderla, analizarla y utilizarla para resolver problemas concretos”, advierte la doctora en Educación Sofía Scheid.

El déficit que paga el sector privado

Paraguay arrastra rezagos históricos en comprensión lectora, razonamiento matemático, pensamiento crítico y alfabetización digital. Son exactamente las competencias que determinan si un trabajador puede agregar valor en un entorno donde la automatización ya reemplaza tareas rutinarias.

El impacto es directo: las empresas invierten recursos en formación interna para cubrir vacíos que el sistema educativo no resuelve. Según estimaciones del sector, las organizaciones destinan entre 3% y 8% de su masa salarial a capacitación remedial, un costo que en mercados más competitivos ya está siendo absorbido por las instituciones educativas.

Potenciar talento o evadir aprendizaje

La IA amplifica problemas. Los trabajadores con conocimiento, experiencia y capacidades sólidas la usan para potenciarse. Los que tienen dificultades la usan para evadir el aprendizaje y sus capacidades o desarrollo cognitivo retrocede. El resultado es una polarización del talento que profundiza la desigualdad productiva dentro de las propias organizaciones.

Docentes desactualizados, empresas sin candidatos

El problema también pasa por el perfil docente. Para Scheid, no habrá transformación educativa sin una transformación del educador. Los profesores deben adquirir competencias digitales, aprender a evaluar con criterios que la automatización no pueda reemplazar y diseñar experiencias que desarrollen creatividad, argumentación y resolución de problemas.

Hoy, las formas tradicionales de evaluación quedaron obsoletas. Si una aplicación puede responder un examen, ese examen no mide nada relevante para el mercado laboral.

Sin estrategia, sin talento

Paraguay aún no cuenta con una estrategia nacional que establezca criterios claros sobre formación docente, uso ético de la IA y protección de datos en instituciones educativas. Tampoco dispone de un ecosistema tecnológico educativo capaz de aprovechar las oportunidades que ofrece la inteligencia artificial para personalizar la enseñanza y hacer seguimientos precisos del progreso de los estudiantes.

Esa ausencia tiene un costo concreto para el desarrollo productivo del país. Las empresas que compiten por talento en sectores como tecnología, agronegocios, logística y servicios financieros ya lo sienten.

“La inteligencia artificial no reemplaza una buena educación. Pero una buena educación sí determina el valor que una sociedad puede obtener de la tecnología”, concluye Scheid.

La herramienta llegó. La pregunta es si el país construirá el capital humano para usarla.

Los perfiles que el mercado no puede esperar

El Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial es contundente: hasta 2030 se crearán 170 millones de nuevos empleos en ámbitos como inteligencia artificial, gestión de datos, comercio electrónico y desarrollo de software.

El balance global será positivo —78 millones de puestos—, pero con una condición sin margen de negociación: quien no se actualice, quedará fuera.

Los roles de mayor crecimiento son especialistas en IA y machine learning, analistas de datos, expertos en ciberseguridad y desarrolladores de software, pero las habilidades humanas —pensamiento creativo, resiliencia, flexibilidad y agilidad— seguirán siendo capitales, y su combinación con competencias digitales tendrá cada vez mayor relevancia en un mercado laboral en rápida evolución.

El problema para Paraguay es que la disrupción será especialmente rápida en sectores como la informática, las telecomunicaciones y la logística, donde la automatización, la IA y el análisis de datos avanzan a ritmo vertiginoso, precisamente los sectores donde el país aspira a crecer, y el sistema educativo aún no forma los perfiles que esa demanda exige.

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