14 de julio de 2026

El sistema educativo paraguayo no produce los perfiles que demanda el mercado. Con rezagos estructurales en comprensión lectora y pensamiento crítico, el país enfrenta un déficit de capital humano que frena la productividad y la competitividad.
Entre la espada y la pared, miles de docentes y directores de escuelas de nuestro país continúan silenciados por el sistema macabro que los expone a la primera línea de tiro, mientras les apuntan por la espalda, dispuestos a disparar a quemarropa. Las autoridades tienen en la miseria a las escuelas, mientras que “apercibe” a aquellos que se animan a contar la triste realidad.
El departamento de Caaguazú cuenta con un total de 119.782 niños y jóvenes estudiantes en sus 22 distritos y representa una de las regiones con más alumnos del país. Pese a la gran importancia de esta zona, se estima que más del 50% de las escuelas y colegios públicos presentan serias fallas estructurales, registran faltas de mobiliarios, insumos y rubros docentes y la situación indica que el sistema educativo se cae a pedazos.
Esto, atendiendo tanto los resultados de la enseñanza como las instalaciones en las que es impartida. Según el Programa Internacional para el Seguimiento de los Alumnos (PISA), siete de cada diez alumnos de quince años no comprenden lo que leen, mientras que el Observatorio Educativo Ciudadano de nuestro país informa que 4.219 escuelas y colegios públicos, de un total de 7.500, se hallan en tan mal estado que 2.455 aulas podrían derrumbarse en cualquier momento, 560 solo tienen una letrina y 157 carecen de agua potable, a lo que se suma que faltan 604.000 sillas y mesas pedagógicas, así como 8.083 ventiladores. Estas son las miserables condiciones en las que empezaron las clases.

El mejor egresado del Colegio Fernando de la Mora criticó duramente al sistema educativo en su discurso, que contó con la presencia de autoridades del Ministerio de Educación. El maestro de ceremonias, que es docente de la institución, intentó censurarlo, pero el joven se le plantó.