Cuando el negocio que viene sigue siendo el que fue y no se le puede hacer zapping

La pieza gráfica que abrió el paso a las vallas publicitarias, cartelería o en inglés OOH

La publicidad en vía pública, que en el mundo se conoce por su sigla en inglés OOH (Out of Home, fuera de casa), tiene varios nombres coloquiales en nuestro mercado. Pero tiene, sobre todo, una historia que pocos recuerdan: fue en este espacio donde nació lo que hoy conocemos como publicidad moderna.

En 1891, el pintor francés Henri de Toulouse-Lautrec publica Moulin Rouge: La Goulue. La pieza integraba logo, colores y un estilo asociado a una marca, y se distribuyeron 3.000 ejemplares por toda la ciudad de París. Allí se consolidó el cartel moderno que nació en la calle.

Lo sé por experiencia propia: crecí y tuve la oportunidad de desarrollarme en una empresa de origen familiar que surgió para dotar a las ciudades de equipamiento urbano y hacerlo compatible con la pauta publicitaria.

Sin zapping

La cartelería tiene un poder particular: está donde está el público objetivo. No se le puede hacer zapping. No interfiere con lo que uno desea hacer. Se integra al entorno y acompaña las actividades diarias.

Así fue desde el inicio. Y eso, según los estudios más recientes, incluso en nuestro mercado, como el realizado por Metro-Scopesi en 2024, es lo que marcó la vigencia y la consolidación del medio.

El desafío de comunicar

Ahora bien, comunicar efectivamente es el gran desafío. Lograr que el mensaje llegue, se interprete y se instale en el público ha sido el esfuerzo de la publicidad desde sus inicios.

Hoy las plataformas digitales ocupan un lugar permanente en el mix de medios, y el propio OOH se digitalizó con pantallas led. Aun así, la aspiración de cada marca no cambió: impactar, generar recordación y ganar preferencia.

Para eso, la claridad del mensaje lo es todo. Menos es más, dice la máxima.

Lo que no pasa de moda

La exigencia de espacio y de tiempo de percepción obliga a ser selectivo con el lenguaje, el texto y las imágenes. Y a sacar el máximo provecho del lenguaje no verbal: el tipo de soporte, su tamaño, su altura y su relación con el entorno urbano comunican, muchas veces, más que el propio mensaje.

Por eso, lo que llevó al éxito a aquella primera campaña sigue tan vigente como hace más de un siglo. Claridad, percepción, ubicación, entorno y soporte: las mismas reglas valen para un mural con papel afiche, como en aquella época, y para un mobiliario urbano o una pantalla led, el tope de gama de nuestros días.

La tecnología seguirá evolucionando. El buen gusto, el criterio y la comunicación efectiva nunca pasarán de moda. Porque, en esencia, lo que fue sigue siendo.

(*) Director en RH - Rodríguez Hermanos

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