No perdamos esta ocasión

Tenemos de nuevo la oportunidad de expresar alguna preocupación por el país. En los últimos años nos hemos dejado ganar por la desidia, la indiferencia, la ceguera o la directa complicidad con la delincuencia.

De las últimas generales, que estuvieron en nuestras manos hacerlas fructíferas, ha quedado el humillante residuo de senadores y diputados analfabetos, violentos, arribistas, estafadores, narcotraficantes, cuando se tuvo a mano a distinguidos ciudadanos que hubieran dado brillo al Poder Legislativo, pero los electores, en mayoría, prefirieron los desechos éticos e intelectuales.

Hoy los partidos políticos y movimientos elegirán a sus candidatos para regir la vida comunal desde la Intendencia o la Junta Municipal. Una responsabilidad inmensa que no se la ‘puede tomar muy a la ligera por simpatía partidaria, dinero, promesa de “vamos a estar mejor”, etc.

En una comunidad la gente se conoce. Se sabe el comportamiento de los demás, y si resulta que es una calamidad, se vuelve criminal honrarle con nuestro voto. ¿Que no le conocíamos? Peor aún. No podemos confiar en personas cuyos antecedentes ignoramos. ¿Qué podría ser una buena sorpresa? Es posible, pero no debemos jugarnos el destino de nuestra ciudad por hechos eventuales.

A nadie llama la atención que busquen la reelección intendentes y concejales con historial delictivo. O conocidos delincuentes procuren llegar a esos cargos, normalmente reservados a personas íntegras, generosas con las demás, laboriosas por el bien común. Hoy dependerá de cada uno de los electores que los maleantes no pasen este primer filtro. Los partidos y movimientos políticos y sociales tienen la obligación de presentar, para el próximo 4 de octubre, a sus candidatos capaces de competir con los demás en el terreno de la honradez, la eficiencia, el trabajo.

De acuerdo con los datos del TSJE, tenemos a 4.338.716 electores habilitados; 32 partidos, 22 movimientos y 214 alianzas. Los cargos en competencia: 263 intendencias; 2.823 concejalías titulares y otra cifra igual de suplentes. De las 263 intendencias hay como 10 que son las más codiciadas por sus ingresos, su ubicación geográfica, su influencia política, o su visibilidad.

Hoy será la segunda vez que los electores usarán máquinas de votación con listas desbloqueadas. Al mismo tiempo, se enfrentarán con los cuestionamientos a esas máquinas a partir de las dudas que se instalaron sobre su fiabilidad. Al parecer, hubo trámites irregulares para la contratación de una empresa a la que, a toda costa, se pretendió que ganase. Y ganó. La Justicia Electoral negó favoritismo y que las maquinas fuesen manipulables. De todos modos, y de acuerdo con los técnicos a quienes hemos escuchado en un canal de tv argentino, no hay máquina que esté libre de la posibilidad de adulterar resultados. En definitiva, nuestra democracia, y todas las democracias del mundo, dependen de la buena fe de los electores. Frente a las retorcidas intenciones, la audacia, el cinismo, todas las precauciones sucumben.

Aun así, lleguemos a los locales de votación con el propósito de contribuir con nuestro voto a limpiar nuestro país, o hacerlo menos mugriento de tantos políticos que acuden a cualquier procedimiento para ubicarse en algún sitio solo para delinquir.

No nos dejemos impresionar por los cierres de campañas multitudinarios y ruidosos que hubo. Estaban organizados con empleados públicos arreados de sus respectivas instituciones. Si los candidatos tuviesen tantos seguidores no acudirían a la humillante acción de obligarlos, bajo amenazas o promesas edulcoradas, a gritar nombres que jamás escucharon.

En fin, la ciudadanía tiene hoy la ocasión de castigar a sus verdugos. No olvidemos que la comida más deliciosa de las fieras es el domador. Démonos hoy un merecido festín.

alcibiades@abc.com.py

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