El martes 3 pasado, durante la anterior sesión ordinaria de Diputados, se dio entrada al pedido de interpelación al presidente, Brítez y al gerente de Salud, León, para los cuales diputados opositores y colorados disidentes desplegaron una batería de más de 60 preguntas, y aún con las esquirlas del escándalo de millonarios pagas en concepto de “acuerdo extrajudicial” que forzó la renuncia al cargo del cuestionado director jurídico de IPS de José “Jose’i” González Maldonado.
Con el argumento de que supuestamente no figura formalmente entre los “asuntos entrados” en la pasada sesión ordinaria, se evadió lo establecido en artículo 2º de la Ley 164/93, que obliga a que una vez ingresado el pedido, deberá ser incluido en la siguiente sesión para su tratamiento.
Puntualmente, dicho articulo establece que “la Presidencia de la Cámara respectiva -en este caso Latorre- pondrá a consideración del Cuerpo la propuesta de citación e interpelación, la que será resuelta en la siguiente Sesión Ordinaria, por mayoría absoluta de votos”.
El reglamento de Diputados además tiene la particularidad de que para dar ingreso formal a un documento,basta con la presentación en mesa de entrada, y no requiere que sea ingresado en una sesión ordinaria como sí se establece en el Senado.
A esto hay que sumarle, que si había intención del tratamiento ya mañana martes, Latorre en su condición de presidente de la Cámara tenía las facultades reglamentarias de incluirlo, siendo este el único facultado en confeccionar el orden del día de las sesiones.
El presidente de Diputados la semana pasada había “chuleado” la consulta sobre si acompañarían o no el pedido de interpelación, diciendo que lo decidirán en bancada.
“Nosotros siempre hemos asumido este tipo de posiciones en bancada, esta no será la excepción, presentado este o cualquier otro pedido de intervención, lo evaluaremos en bancada”, dijo sacándole la nalga a la jeringa, ya que la pregunta concreta fue sobre su posición personal.
No se animó a sentar posición sobre el caso IPS, pese a que previamente hizo una tímida “crítica” hacia el servicio de salud del gobierno de Santiago Peña, tanto a nivel central a través del Ministerio encabezado por María Teresa Barán como en particular en IPS, de la mano de Brítez.
“Yo no estoy satisfecho con la atención en salud que están recibiendo de los paraguayos, tenemos que llegar a todos, tenemos que tener más y mejores servicio, tenemos que tener medicamentos en todos nuestros hospitales, entonces, no estoy satisfecho”, señaló sin animarse a insistirle por cambios a Peña.
Los votos de los 36 miembros de la bancada cartista serán claves para que prospere el pedido de interpelación o para proteger a Brítez, así como también los 8 de su bancada satélite, la ANR “B”.
Esto ya que en conjunto, suman 42 votos, y para la aprobación se requiere mayoría absoluta (41 en caso de Diputados). En la oposición, hay respaldo pleno a la interpelación, pero solos no alcanzan.
Hasta el momento, esta mayoría cartista no permitió en este periodo legislativo que prospere ningún pedido de interpelación, habiendo salvado previamente, entre otros a Barán y al exdirector del Instituto Nacional de Cáncer (Incan), Raúl Doria.
Plantean unas 61 preguntas
El pedido de interpelación presentado con la firma de una veintena de diputado opositores y colorados disidente (Añeteté) condensa un total de 61 preguntas -a las que se podrán sumar otras de manera verbal- en caso de permitirse la interpelación al titular del Instituto de Previsión Social (IPS), Jorge Brítez.
Este más de medio centenar de preguntas abarca temas como: Stock “cero” de medicamentos vitales, falta de mantenimiento a equipos médicos (caso Braulio Vázquez), cuestionadas licitaciones y los presuntos desembolsos irregulares a la Dirección Jurídica, ligados a José González Maldonado