Tras haberse rechazado hace un año, ahora a una semana de ser presentado de vuelta, el presidente de la Cámara de Diputados, Raúl Latorre (ANR, cartista) incluyó en el orden del día de la sesión de mañana -para su eventual tratamiento- el proyecto de varios diputados cartistas que pretenden cambiar los símbolos patrios vigentes por los que usaba el régimen de Stroessner.
El proyecto de ley “que establece la reglamentación para el diseño y uso del pabellón de la República, de los escudos nacionales y del sello nacional, de acuerdo a la ley originada en el soberano Congreso general extraordinario del 25 de noviembre de 1842” figura como último punto del orden del día, pero al estar, tranquilamente su tratamiento se puede adelantar mediante una moción de preferencia.
Una iniciativa similar ya había sido rechazada el año pasado y ahora se reflota justo en un momento donde hay cuestiones mucho más urgentes que atender, como la situación crítica del IPS, donde por ejemplo, pacientes con leucemia ruegan que no corte la provisión de sus medicamentos.
Ahora, Esgaib sumó la firma de otros 13 colegas para tratar de imponer el uso de los símbolos patrios usados durante la dictadura de Stroessner, que incluyen tonos prominentemente rojos, a diferencia del actual que tiene base fundamentalmente blanca.
Senadores e historiadores aclararon que que es una mentira que estos símbolos patrios usados por Stroessner sean los que se aprobaron en el Congreso general extraordinario del 25 de noviembre de 1842, sino al contrario, son los que están vigentes, que no poseen orlas rojas.
Durante su primera discusión y para evitar cualquier subjetividad, la Secretaría Nacional de Cultura (SNC) remitió copia del acta original del Congreso general extraordinario del 25 de noviembre de 1842 donde no se hace referencia a ningún tono rojo en los dos escudos de la bandera.
El documento textualmente señala: “Manda y ordena que el Pabellón de la República sea el mismo que hasta aquí ha tenido la Nación con las variaciones convenientes, esto es, una bandera compuesta de tres fajas horizontales, colorada, blanca y azul. De un lado el Escudo Nacional con una palma y una oliva entrelazadas en el vértice y abiertas en la superficie, resaltando en el medio de ellas una estrella. En la orla, una inscripción distribuida que dice: ‘República del Paraguay’. En el lado opuesto un círculo con la inscripción ‘Paz y Justicia’ y en el centro un león en la base del símbolo de la libertad”.
Pese al texto claro, los cartistas insisten en darle un entendimiento “implícito”, pese a que este documento, así como la Constitución Nacional, no admiten interpretaciones más allá de lo establecido taxativamente, y en todo caso, la encargada de dirimir las “ambigüedades” es la Corte Suprema de Justicia.
“Es fundamental resaltar que la palabra ‘Orla’ ya estaba explícitamente presente en este texto original de 1842 de Carlos Antonio López, lo que demuestra un reconocimiento implícito de la terminología y los criterios de la ciencia heráldica desde la fundación misma de nuestra organización republicana", señala parte de la justificación del proyecto.
Sin embargo, la palabra “orla” no hace referencia a que posea ningún color, tal como pretenden imponer los cartistas. Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE), la definición de Orla es una “pieza hecha en forma de filete y puesta dentro del escudo, aunque separada de sus extremos otra tanta distancia como ella tiene de ancho, que por lo ordinario es la duodécima parte de la mitad del escudo, que corresponde a la mitad de la bordura”.
Mientras, IPS es un caos
Mientras la Cámara de Diputados se aboca a estos proyectos inútiles, el Instituto de Previsión Social se encuentra ahogado en deudas y escándalos de corrupción, en vez de buscar soluciones reales.
Para demostrar el nivel de desconexión con la realidad, la mayoría cartista en Diputados había aprobado una declaración de “emergencia” para el IPS, cuya utilidad ni siquiera fue consultada previamente con las autoridades de la institución.
Ahora que se encuentra en el Senado, el propio presidente del IPS, Isaías Fretes se vio obligado a señalar que el proyecto con media sanción de Diputados de poco les sirve, y que debería buscar otras herramientas legales más urgentes y productivas.