La angustia se ha apoderado de los pasillos del Instituto de Previsión Social (IPS). A diario, cientos de pacientes que acuden a los servicios del ente para consultar y retirar sus medicamentos, salen con las manos vacías. En algunos casos, la carencia de un fármaco puede ser vital.
Uno de estos casos vitales son los pacientes diagnosticados con Leucemia Mieloide Crónica, que reclaman la provisión de sus fármacos y afirman que la situación del seguro social se ha vuelto insostenible. Desde la Fundación Unidos contra el Cáncer (Funca), remitieron esta semana una nota formal al presidente del Consejo de Administración, Isaías Fretes, denunciando el quiebre de stock de fármacos.
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Los pacientes reclaman principalmente la carencia de Nilotinib y la situación crítica de las reservas de Imatinib. Ambos pertenecen a una clase de fármacos conocidos como inhibidores de la tirosina quinasa, y debido a que actúan sobre la biología molecular del cáncer, cualquier interrupción en el suministro puede provocar que la enfermedad vuelva a progresar rápidamente, perdiendo el beneficio de la “remisión completa” que los pacientes han logrado con tanto esfuerzo.
Una agonía que se prolonga para los asegurados del IPS
La situación en el seguro social no es nueva, pero se ha agudizado de manera alarmante durante los últimos meses. Lo que debería ser un derecho garantizado por el aporte mensual de miles de trabajadores se ha convertido en una carrera contra el tiempo y la burocracia.

Los pacientes denuncian que, a pesar de sus constantes quejas y la visibilización de su situación a través de medios de comunicación y redes sociales, la respuesta por parte de las nuevas autoridades administrativas del seguro social ha sido, hasta la fecha, insuficiente.
El riesgo de interrumpir el tratamiento médico
El Nilotinib (comercializado como Tasigna) y el Imatinib (conocido como Glivec) son pilares fundamentales para el control de la Leucemia Mieloide Crónica. “El éxito del tratamiento pasa por el uso continuo”, subraya la nota enviada también a la Gerencia de Salud, liderada por Derlis León.
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La interrupción de estas drogas no solo implica una complicación inmediata para la salud de cada individuo, sino que amenaza con revertir los beneficios obtenidos tras años de tratamiento, exponiendo a los asegurados a un riesgo innecesario y evitable. Los especialistas médicos, que manejan estas dosis con base en protocolos científicos internacionales, han advertido reiteradamente sobre los peligros de estas pausas forzadas, pero sus recomendaciones parecen chocar contra el muro de la gestión administrativa del IPS.
Asegurados exigen soluciones inmediatas
Ante la falta de alternativas y la desesperación creciente, los pacientes han solicitado formalmente al Consejo de Administración que se realice una compra de emergencia.
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La herramienta legal sugerida es la “compra por la vía de la excepción”, un mecanismo que permitiría a la institución adquirir los fármacos de manera inmediata, saltando los tiempos excesivos de las licitaciones tradicionales, dada la naturaleza urgente del cuadro oncológico.
Aunque el documento fue remitido por Funca el martes último, hasta el momento, las autoridades del IPS no ha brindado una respuesta ni un cronograma claro que garantice la reposición de estas medicinas esenciales.
