El debate se instaló durante la reunión de la Mesa Directiva del Senado luego de que el senador Dionisio Amarilla (PLRA, aliado cartista) anunciara la presentación de un proyecto de resolución para solicitar informes al BCP sobre la evolución de las tarjetas de crédito, las tasas de interés y el comportamiento del mercado durante los últimos cinco años.
El legislador afirmó que le preocupa que, desde algunos sectores, se intente instalar la idea de que existe un sobreendeudamiento generalizado de la población, cuando, a su criterio, el crecimiento del uso de tarjetas responde al avance de la formalización económica y a las promociones que ofrecen las entidades financieras.
“Yo creo que la gente usa más tarjetas de crédito porque la economía se está formalizando”, sostuvo Amarilla.
Amarilla: “No todos compramos esa noticia malintencionada”
El senador incluso puso en duda la narrativa sobre el supuesto exceso de endeudamiento de los hogares paraguayos.
“Dudo que la población esté sobreendeudada”, fue el mensaje que transmitió durante su intervención, al insistir en que el Senado también debe enviar una señal institucional de que no todos aceptan esa interpretación.
“Hay que, desde el Senado también, enviar señales de que no todos compramos esa noticia malintencionada”, expresó.
El BCP ya había sacado un informe de que el crecimiento acelerado del consumo refleja “inclusión financiera y mejora económica”. El senador ahora persigue tener el informe oficial para tomar una decisión desde el senado contra las “noticias malintencionadas”.
Asimismo, deslizó la sospecha de que detrás de las críticas al uso de tarjetas podrían existir intereses comerciales de entidades financieras que habrían perdido participación en el mercado.
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Amarilla explicó que espera que los datos oficiales del Banco Central permitan aclarar el panorama. Incluso sostuvo que, si la información respalda su teoría, el propio Senado debería asumir una posición institucional.
“Si mi tesis es la errada, lo sabremos con los informes. Pero si se confirma, tendremos que tomar una decisión y denunciar también el supuesto sobreendeudamiento de la población”, afirmó.
Blanca Ovelar: “No podemos llamar malicioso al informe del FMI”
Las expresiones de Amarilla fueron cuestionadas por la senadora Blanca Ovelar (Añetete), quien pidió que no se presente esa postura como si fuera la posición oficial del Senado.
La legisladora sostuvo que existen indicadores objetivos que muestran un incremento del endeudamiento de los hogares y relató que docentes le expresan permanentemente que sus salarios ya no alcanzan para cubrir los gastos básicos.
Según explicó, muchos trabajadores utilizan actualmente las tarjetas de crédito para comprar alimentos y solo logran pagar el monto mínimo, generando un ciclo permanente de endeudamiento.
Ovelar también citó los análisis económicos de César Barreto, Amílcar Ferreira y Manuel Ferreira, además de informes del Fondo Monetario Internacional (FMI), que atribuyen el aumento del endeudamiento al incremento del costo de vida y de los alimentos.
“No podemos decir noticias maliciosas al informe del Fondo Monetario ni desestimar la opinión seria de analistas económicos”, manifestó.
Esperanza Martínez: “La gente usa crédito porque el dinero no alcanza”
La senadora Esperanza Martínez (PPC) coincidió en que el debate debe realizarse con profundidad, pero rechazó que el crecimiento del uso de tarjetas sea una prueba de una mejor situación económica.
Afirmó que el problema central es la pérdida del poder adquisitivo de las familias, el aumento del pluriempleo y la precariedad laboral.
“La gente usa la tarjeta de crédito porque no le alcanza el dinero. Si le alcanzara, pagaría con débito”, sostuvo durante su intervención.
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Martínez agregó que el verdadero indicador de bienestar debe medirse por la capacidad de los hogares para cubrir sus necesidades sin recurrir al endeudamiento, y mencionó ejemplos como el aumento de la morosidad en colegios privados, trabajadores con dos empleos y las dificultades para acceder a medicamentos y servicios públicos.
Finalmente, respaldó el pedido de informes al Banco Central, aunque insistió en que el análisis debe abarcar la microeconomía familiar, los ingresos reales y las condiciones laborales de los paraguayos para comprender si el crecimiento del crédito refleja inclusión financiera o un deterioro del poder de compra.