Jorge Rolón Luna, exalumno y reconocido jurista, sostuvo que en la Universidad Nacional de Asunción (UNA), la Facultad de Derecho abandonó la excelencia para convertirse en un centro de clientelismo y control político. Según expuso, esta red corrompe a los estudiantes desde las aulas, asegurándoles cargos públicos a cambio de favores, notas de favor y lealtad partidaria.
Las declaraciones del profesional se dan tras la filtración de chats de WhatsApp atribuidos a Alejandro “Tratito” Ovelar, dirigente estudiantil e hijo del senador colorado cartista Silvio Ovelar, conocido como “trato apu´a”. En los mensajes expuestos, se evidencia cómo supuestamente se gestionaban “ayudas” y arreglos de calificaciones con docentes para beneficiar a alumnos de su círculo.
De acuerdo con el especialista, este esquema se agudizó de manera drástica con la irrupción de figuras como Jorge Bogarín, declarado significativamente corrupto por el Gobierno de Estados Unidos por supuesto tráfico de influencia y enriquecimiento ilícito, docente de Derecho UNA que llegó a miembro del Consejo de la Magistratura y del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados (JEM).
Bajo su influencia, la facultad pasó a funcionar como un trampolín político para ubicar leales en el Estado y asegurar el control de las elecciones del Consejo de la Magistratura. “Este es un modelo que viene construyéndose desde hace un tiempo y ha convertido esto en un antro de corrupción; la Facultad de Derecho es cualquier cosa menos una unidad académica”, sentenció Rolón Luna.
El circuito clientelar: del aula a la función pública
“La clientela es la que termina votando y unciendo a estos líderes que reparten prebendas y cátedras”, aseveró Rolón Luna al describir la maquinaria de captación. Según el jurista, la cooptación arranca con los delegados que ofrecen “notas y promesas de no aplazarse nunca”, lo que alimenta al propio Estado con profesionales sin preparación.

El especialista aseveró que “terminan repartiendo abogados negligentes, que son ubicados en cargos públicos para después postularse a concejales o diputados; es una red clientelar que empieza corrompiendo a sus miembros desde que son estudiantes y no pueden salir bien de ahí. Incluso así se forma Jorge Bogarín”.
Docentes en Derecho UNA: mediocridad y política por sobre el mérito
Al recordar su paso por las aulas durante la dictadura de Alfredo Stroessner, Rolón Luna señaló que, aunque entonces existían prácticas clientelares con ciertos profesores identificados, estas tenían un límite y eran excepcionales. Sin embargo, advirtió que con el tiempo el sistema se “degradó hasta generalizarse por completo”.
“La facultad se llenó de profesores directamente mediocres, directamente impuestos, sin formación jurídica y recién terminados de recibir, sin ninguna vinculación real con lo académico que es estudiar, publicar e investigar”, sostuvo el jurista.
El entrevistado remarcó que el mérito académico quedó desplazado por la lealtad partidaria: “Para tener cargos de docentes hay que ser operador político. ¿Qué profesor o jurista paraguayo independiente y bien formado tiene posibilidad de dar clases y ganar una cátedra mientras esa gente esté administrando?”, cuestionó.
Derecho UNA se maneja “como seccional”, denunciaron estudiantes
Las acusaciones de corrupción y manejo prebendario, surgidas tras la filtración de los chats donde supuestamente se piden cambios de notas a cambio de “favores” a los profesores, desencadenaron en una denuncia pública por parte del estamento universitario.
Desde el Centro de Estudiantes de la Facultad de Derecho (Ceduna) confirmaron que no se limitarán a los reclamos administrativos e institucionales, sino que elevarán formalmente las denuncias sobre el supuesto tráfico de influencias y manipulación de notas ante las instancias judiciales correspondientes.

Por fuera del centro estudiantil, alumnos también lamentaron la situación de la casa de estudios con la filtración de conversaciones atribuidas a Alejandro “Tratito” Ovelar, en las que se evidencia la presunta gestoría de favores académicos y la alteración de calificaciones a cambio de lealtades políticas. “Ovelar maneja la Facultad como una seccional”, apuntaron.
