Los agricultores aseguraron que actualmente venden el kilo de tomate a apenas G. 3.000 en finca, mientras que el costo de producción oscila entre G. 6.000 y G. 7.000 por kilo, situación que les genera importantes pérdidas económicas.
Los productores cuestionaron, además, los datos difundidos por el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), que habla de una producción mensual de aproximadamente 8 millones de kilos de tomate a nivel país. Según los agricultores, la producción real no alcanzaría siquiera los 4 millones de kilos debido a las numerosas inclemencias climáticas registradas este año.
Este año, las lluvias intensas, granizadas y heladas afectaron gravemente las plantaciones y redujeron de manera significativa el rendimiento de cada planta. Los labriegos señalaron que la menor producción debería reflejarse en mejores precios para el agricultor, pero ocurre exactamente lo contrario.
Uno de los casos más críticos es el del productor Hernán Varela, de la zona de la colonia Blas Garay de Coronel Oviedo. Relató que cuenta con 11.000 plantas de tomate en su finca. Cada planta tiene un costo de producción aproximado de G. 10.000, lo que representa una inversión cercana a G. 110 millones.
Añadió que la demanda nacional del tomate es de unos 6 millones de kilos por mes, pero actualmente no se está cubriendo con la producción nacional.
Varela indicó que hasta este mes de agosto solo logró comercializar tomates por unos G. 30 millones y que actualmente ya se encuentra en la mitad de su etapa productiva. Estima que, con suerte, alcanzará ingresos totales de apenas G. 60 millones, lo que implicaría una pérdida cercana a G. 50 millones respecto a la inversión realizada.
El agricultor afirmó que la situación responde, en gran medida, al ingreso masivo de tomate de contrabando, que termina saturando el mercado nacional y derrumbando los precios pagados al productor paraguayo.
Según indicó, existe una gran preocupación entre los tomateros porque muchos quedaron endeudados tras invertir en insumos, mano de obra y cuidados de las plantaciones, esperando recuperar los costos con la comercialización de la cosecha.
Los productores solicitaron a las autoridades nacionales que refuercen los controles en las fronteras y tomen con seriedad la lucha contra el contrabando. Advirtieron que, de no frenarse el ingreso irregular de tomate, numerosas familias agricultoras podrían abandonar la producción debido a las pérdidas acumuladas y a las deudas millonarias que enfrentan.
Intentamos hablar con el director de Comercialización del MAG, Ing. Agr. Ernesto Sotelo, pero no atendió el teléfono celular con terminación 778. En caso de que quiera dar detalles sobre el tema, puede comunicarse con esta redacción.