De acuerdo con el reciente Reporte Mensual de la Deuda Pública del MEF, el indicador se encuentra 21,6 puntos porcentuales por debajo del promedio de 56% del PIB señalado por Moody’s para las economías con calificación Baa, grupo al que pertenece Paraguay tras alcanzar el Grado de Inversión.
Los datos oficiales señalan además que la capacidad del país para atender sus compromisos, medida a través de la relación entre los pagos de intereses y los ingresos públicos, continúa en una posición favorable respecto de países con calificaciones crediticias similares.
Las estimaciones disponibles sobre sostenibilidad también muestran cierto margen respecto al nivel actual. Un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI) de 2016 estimó que el equilibrio estructural de las finanzas públicas paraguayas podría mantenerse con niveles de deuda de entre 30% y 45% del PIB.
Posteriormente, un análisis de sostenibilidad fiscal de la CAF publicado en 2021 estimó que los umbrales para las economías emergentes pueden ubicarse entre 25% y 50% del PIB, dependiendo de los fundamentos macroeconómicos y de la fortaleza institucional. Para el caso específico de Paraguay, el estudio plantea que el límite podría situarse incluso entre 50% y 60% del PIB, referenció el MEF.
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La trayectoria de largo plazo, sin embargo, evidencia un aumento importante del endeudamiento. La relación deuda/PIB pasó de 8,1% en 2011 a 22,9% en 2019. Durante ese periodo, parte del incremento estuvo asociado al mayor uso del crédito público para financiar inversiones impulsadas por el Estado.
El cambio más significativo ocurrió en 2020, cuando el indicador subió hasta 33,8% del PIB como consecuencia de las mayores necesidades de financiamiento vinculadas a las medidas adoptadas frente a la pandemia. Posteriormente, la relación se mantuvo por encima de 30% y volvió a aumentar, hasta 35,9% en 2022, 38,4% en 2023, 40,0% en 2024 y 41,1% en 2025.
Para el primer semestre de este 2026, el indicador se ubicó en 34,4%. La reducción respecto al cierre de 2025 no debe interpretarse necesariamente como una disminución equivalente del saldo nominal de la deuda, ya que la relación también depende de la evolución y las revisiones del PIB utilizado como denominador.
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A pesar del crecimiento acumulado de la deuda, Paraguay conserva margen frente a los niveles considerados críticos en los estudios citados por el MEF.
El desafío hacia adelante será moderar su ritmo de expansión y acompañar este proceso con la convergencia del déficit fiscal hacia el límite de 1,5% del PIB previsto en la Ley de Responsabilidad Fiscal, de manera de preservar una de las principales fortalezas de las cuentas públicas paraguayas.
*Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones